
Pasar el día junto al mar es uno de los planes favoritos de las familias durante el verano. El amplio espacio que se extiende entre la arena y el agua se convierte en el escenario perfecto para que los más chicos se muevan, jueguen y compartan tiempo al aire libre mientras liberan energía.
Cuando la idea es mantenerlos entretenidos sin recurrir a tecnología ni a juguetes caros, existen alternativas simples que siguen funcionando generación tras generación. Una de ellas combina imaginación, desafíos y cooperación, logrando captar la atención de los niños de manera sostenida y divertida.
Búsqueda del tesoro
La búsqueda del tesoro es un clásico que se adapta de forma ideal a la playa. El juego consiste en esconder un objeto especial, que será el tesoro, y guiar a los chicos mediante pistas hasta encontrarlo. El premio puede ser simbólico o algo para disfrutar al final de la actividad, como un helado o una merienda compartida.
Para organizarla, una persona adulta asume el rol de coordinador. Su tarea es definir el recorrido, pensar las consignas y elegir los lugares donde se ocultarán las pistas. Los materiales necesarios son mínimos: un objeto que funcione como tesoro, hojas y un lápiz para escribir los mensajes. Además, se puede sumar una temática que potencie la imaginación, como piratas, exploradores o animales marinos.
Las pistas pueden presentarse de distintas maneras. Algunas se escriben en papel y se esconden bajo la arena o detrás de una piedra, mientras que otras pueden armarse con elementos propios del entorno, como dibujos con piedritas o marcas sobre la arena. Esta dinámica fomenta el trabajo en equipo, ya que los chicos suelen organizarse para interpretar las pistas y decidir juntos cuál será el próximo paso.
Otro de sus grandes beneficios es la flexibilidad. El juego se adapta fácilmente a distintas edades, ya que las consignas pueden ser más simples o más complejas según el grupo. También es posible sumar pruebas físicas, como correr, saltar o buscar objetos específicos, para mantener el interés y promover el movimiento constante.
Con pocos elementos y mucha creatividad, la búsqueda del tesoro se convierte en una de las mejores opciones para disfrutar la playa y lograr que los chicos se diviertan sin pantallas, mientras juegan, imaginan y se mantienen activos.







