La actriz argentina pudo tener un affaire con Robert De Niro, pero malinterpretó un gesto de un tercero y terminó rechazándolo. Foto: Patricio Pidal - AFV
El repechaje de MasterChef Celebrity trajo a grandes figuras a la pantalla de Telefe. Entre ellas, se sumó la legendaria actriz Esther Goris, que sorprendió a todos por su anécdota con Robert De Niro. Enterada del acercamiento, Wanda Nara quiso saber sobre el romance. Pero la intérprete de Evita terminó por revelar el fallido intento de cita que tuvo con el actor después de una noche de champagne.
“Quiero saber una cosa: tu historia de amor con Robert De Niro”, le pidió Wanda a Goris, que reaccionó lamentando que se tocara el tema. Pero, cansada de las interrupciones de la conductora, a quien acusó de hacerle perder tiempo en las preparaciones, decidió contar una versión resumida de su encuentro.
Cuándo se conocieron Esther Goris y Robert De Niro
Goris no precisó dónde ocurrió, pero contó que el encuentro se dio en una fiesta. “Me dijeron que era muy especial, que llegara temprano. Llegué un poquito tarde”, empezó contando. Al llegar, se dio con que en el sitio había una pequeña multitud y, al terminar de saludar a la ronda, reconoció a De Niro. “Yo tenía 23, ponele que Robert De Niro tuviera cuarenta y pico”, agregó.
Para justificar la queja de la actriz, Wanda la interrumpió para preguntarle cómo olía De Niro. “¡No sé! Con la perplejidad que tenía y el asombro…”, le respondió. La noche transcurrió en una larga charla, champagne de por medio. “Hablamos toda la noche. No sé en qué idioma, porque yo no hablaba inglés. Mientras más champagne tomaba yo, más entusiasmada estaba y más le hablaba, insisto, no sé en qué idioma”, recordó.
El malentendido por el que Esther Goris rechazó a Robert De Niro
Después de la charla, el actor se retiró de la fiesta a su habitación y mandó a un intermediario a invitar a Goris a un café. Pero, en el mensaje que le transmitieron, la actriz malinterpretó un gesto sugerente. “Viene Lito Cruz y para mi sorpresa me dice: ‘Esther, Bob quiere tomar un café con vos’”, contó. Pero la invitación estuvo acompañada de una seña que le disgustó.
“Me di vuelta muy oronda y le dije: ‘Decile que por lo menos se moleste él en venir’. Y me doy la vuelta otra vez, que es lo más grave, y le digo: ‘Mejor decile que ni se moleste’”, cerró. Más tarde reconoció que la seña que le había hecho Cruz, tal vez no la había hecho su pretendiente. “Nunca terminaré de arrepentirme”, dijo al final.









