Una catástrofe ferroviaria enluta a Japón

Entre los hierros retorcidos hay algunas víctimas con vida. Tratan de rescatar sobrevivientes de uno de los vagones más dañados.

AMASIJO DE HIERROS. Los bomberos tratan de ingresar al vagón donde se hallan numerosas víctimas.
AMASIJO DE HIERROS. Los bomberos tratan de ingresar al vagón donde se hallan numerosas víctimas.
26 Abril 2005
TOKIO.- Al menos 71 personas murieron (se teme que la cifra aumente) y unas 400 resultaron heridas cuando un tren descarriló ayer en Amagasaki, al oeste de Japón. El convoy se salió de las vías -aparentemente por su excesiva velocidad- y se estrelló contra un edificio de departamentos de ocho pisos. Uno de los vagones quedó en el sótano del edificio, aplastado como una caja de cartón. "Sólo se ven las ruedas", dijo un bombero. Centenares de bomberos, soldados y policías intentaban anoche, a la luz de potentes reflectores, rescatar de entre un amasijo de hierros retorcidos a los sobrevivientes de la mayor tragedia ferroviaria de Japón en 42 años. Una decena de personas había sido localizada con vida entre los escombros, dijeron socorristas.
Según las primeras averiguaciones, el conductor del tren, de 23 años, tomó una curva a demasiada velocidad, lo que provocó el descarrilamiento. Cinco de los siete vagones del tren, en el que viajaban 580 personas, se precipitaron contra los pisos bajos del edificio de viviendas, ubicado a poco más de seis metros del tendido ferroviario. Dos vagones quedaron empotrados en la construcción.

En hora pico
El tren transportaba 580 personas y llevaba tal retraso que pasó una estación sin detenerse, según los sobrevivientes. Se cree que había superado la velocidad máxima de 70 kilómetros por hora para pasar esa curva. "Los pasajeros que estaban de pie salieron despedidos, y los que estaban sentados quedaron tendidos en el suelo", contó uno de ellos. El accidente se produjo a una hora pico, cuando viajan cientos de trabajadores y estudiantes. Un vocero de la compañía explicó en un primer momento que el tren había chocado contra un vehículo en un paso a nivel. Pero más tarde se rectificó, cuando se constató que el tren había descarrilado 100 metros antes del cruce. Este accidente ferroviario fue el más mortífero en cuatro décadas en Japón. En 1963, un choque de trenes en Yokohama, cerca de Tokio, dejó 160 muertos. Japón tiene una de las redes ferroviarias más extensas y seguras del mundo; por día utilizan ese medio unos 60 millones de personas, o sea casi la mitad de la población. Las catástrofes ferroviarias son poco comunes en Japón. La última fue el 14 de mayo de 1991, cuando el choque de dos trenes en Shiga (oeste) dejó 42 muertos. (AFP-NA)

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