"Enero seco": ¿qué le sucede a tu cuerpo si dejás de tomar alcohol por un mes?

Después de la maratón de Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo comienza un período de dolores de estómago o de simples ganas de cambio. ¿Qué sucede si se renuncia un mes a la bebida?

Cómo puede beneficiar a tu cuerpo dejar el alcohol por un mes. Cómo puede beneficiar a tu cuerpo dejar el alcohol por un mes. Fuente: El Horizonte
Hace 2 Hs

Su traducción en español es "Enero Seco" y ocurre inmediatamente después de que los excesos de la temporada festiva terminaron. "Dry January" es el desafío personal que reta a los bebedores casuales y a los habituales también a iniciar un período de abstinencia de alcohol, un tiempo de reducción del consumo que puede impactar significativamente en la salud.

Después de la maratón de Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo comienza un período de dolores de estómago o de simples ganas de cambio. Sea que quieras un nuevo inicio o te veas obligado a “resetear” tras las fiestas, el desafío del “enero seco” es una buena manera de probar nuestra constancia y fortaleza, al mismo tiempo que nuestro cuerpo probablemente lo agradecerá.

Los efectos del Enero Seco parecerían mínimos. Muchos pensarían que un mes sin alcohol no es suficiente para años de daño, pero los expertos indican que hasta pequeños períodos pueden marcar la diferencia; todo dependerá, según afirma a National Geographic Shehzad Merwat, gastroenteróloga de UTHealth Houston, del “tiempo que la persona lleve consumiendo alcohol”.

Los daños que produce el alcohol en el cuerpo

En primera instancia debemos saber cómo afecta el alcohol a nuestro cuerpo. Los daños son múltiples y ocurren de muchas maneras. Los efectos más prominentes se producen en el hígado, donde se descompone el alcohol, pero también hay efectos secundarios en otros órganos, como el corazón, el tracto gastrointestinal, el páncreas y el cerebro. Estos pueden variar ampliamente y, a menudo, dependen del tiempo que el alcohol permanece en el cuerpo y de la cantidad consumida.

“Los niveles de alcohol en la sangre son un factor importante que daña los órganos”, afirma Paul Thomes, investigador de la Universidad de Auburn, cuyo trabajo se centra en el mecanismo del daño orgánico inducido por el alcohol.

Como explica Thomes, el hígado descompone el alcohol en una forma menos tóxica para que pueda eliminarse del organismo. Durante este proceso, el alcohol se descompone primero en acetaldehído, un compuesto altamente tóxico y carcinógeno conocido. Normalmente, el acetaldehído se descompone muy rápidamente; sin embargo, si este proceso se retrasa o se interrumpe, ya sea por niveles altos de alcohol en sangre u otro factor subyacente, como medicamentos que interfieren con el metabolismo hepático, puede acumularse en todo el organismo y causar daños. “El tiempo que las moléculas tóxicas permanecen acumuladas en las células y los tejidos determina el grado de daño”, afirma Thomes.

Este daño puede afectar a todos los órganos del cuerpo, lo que conlleva diversos riesgos para la salud a largo plazo derivados del consumo crónico de alcohol, como hipertensión arterial, enfermedades cardíacas, enfermedades hepáticas y un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. El consumo crónico de alcohol también puede debilitar el sistema inmunitario y afectar el correcto funcionamiento del cerebro.

El proceso de recuperación: cambios que se notan en semanas

La mayor parte de la investigación sobre los efectos de dejar el alcohol se centra en los bebedores empedernidos. Sin embargo, “incluso en los bebedores menos frecuentes, se pueden observar efectos notables en la salud al dejar de beber alcohol durante un mes”, afirma Carrie Mintz, psiquiatra de la Universidad de Washington en San Luis. “Esos cambios se pueden observar incluso al mes”.

Tras dejar el alcohol, los cambios empezarán a notarse en cuestión de semanas. Esto incluye el hígado, que puede empezar a revertir el daño causado en la mayoría de las cuatro etapas de la enfermedad hepática relacionada con el alcohol: la cual comienza con la acumulación de grasa, luego progresa a una inflamación crónica que provoca cicatrización y, finalmente, cirrosis. En todas las etapas, excepto en la última, el hígado puede sanar.

“El hígado tiene una enorme capacidad regenerativa”, afirma Thomes. “Las tres primeras etapas [del daño hepático] son reversibles durante la abstinencia alcohólica”. Abstenerse del alcohol puede incluso tener beneficios para quienes padecen cirrosis hepática, al detener la progresión de la enfermedad y prolongar la supervivencia del paciente, aunque no revierte la afección.

Mejoras que van más allá del hígado

Además de los beneficios para el hígado, dejar el alcohol puede generar una serie de otros beneficios para la salud, que también se cree que se deben a la disminución de los niveles de alcohol y acetaldehído en el cuerpo.

En un estudio citado por National geographic que siguió a 94 bebedores moderados a intensos que dejaron el alcohol durante un mes, los participantes experimentaron mejoras en la resistencia a la insulina, la presión arterial y el peso, en comparación con sus pares que no se abstuvieron.

Otros beneficios de dejar el alcohol incluyen un mejor sueño, un mejor estado de ánimo (incluida la disminución de la depresión y la ansiedad), además de una piel y un intestino más sanos. Se demostró que el alcohol altera la composición microbiana intestinal (una afección llamada disbiosis) y daña las células que recubren el intestino, lo que puede provocar que el contenido intestinal se derrame al torrente sanguíneo.

“En el intestino, esta disbiosis puede revertirse, pero no por completo, incluso después de tres a cinco semanas”, afirma Thomes. “Se necesita más tiempo para restaurar el microbioma intestinal y el daño causado al intestino”.

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