
DRAMÁTICO. Los equipos de rescate buscan sobrevivientes entre los escombros de una construcción que quedó reducida por el incendio. FOTO TOMADA DE INFOBAE.COM

El comienzo del Año Nuevo en la exclusiva estación alpina de Crans-Montana quedó marcado por una tragedia que conmocionó a Suiza y al turismo internacional. Durante la madrugada del 1 de enero de 2026, un incendio de grandes proporciones se desató en el bar Le Constellation, uno de los puntos más concurridos de la zona, y dejó un saldo aún incierto de víctimas fatales y heridos.
El siniestro se produjo cerca de la 1.30 de la madrugada, en pleno festejo por la llegada del nuevo año. Según informaron las autoridades, una fuerte explosión precedió al incendio, lo que generó pánico entre los asistentes que colmaban el local. Sin embargo, las primeras pericias permitieron descartar la hipótesis de un atentado. De acuerdo con fuentes oficiales, “todos los indicios recogidos han permitido a las autoridades excluir la hipótesis de un atentado”, ya que el estallido estaría directamente relacionado con el inicio del fuego.
El bar Le Constellation se encuentra en una de las zonas más visitadas de Crans-Montana, destino elegido por turistas de alto poder adquisitivo para pasar las fiestas de fin de año. Tras el alerta, un importante operativo de emergencia se desplegó en el lugar, con la participación de bomberos, personal sanitario y fuerzas de seguridad del cantón de Valais.
Hasta el momento, las autoridades no difundieron un número definitivo de víctimas. En un comunicado oficial, la Policía señaló que “varias personas perdieron la vida y otras resultaron heridas”, sin precisar cifras. No obstante, medios locales comenzaron a publicar estimaciones preliminares. El diario suizo Blick citó a un médico presente en el lugar, quien indicó que el número de fallecidos “podría estar en docenas”. Por su parte, Le Nouvelliste mencionó fuentes que hablan de “alrededor de 40 muertos y 100 heridos”, datos que aún no han sido confirmados oficialmente.
La investigación continúa en curso y las causas del incendio siguen bajo análisis. La Policía informó que el fuego tuvo un “origen indeterminado”, mientras que el portavoz Gaetan Lathion declaró a la agencia AFP que se registró una “explosión de origen desconocido” poco antes de que las llamas se propagaran. Algunos testimonios recogidos por la prensa local sugieren que el incidente podría estar vinculado al uso de material pirotécnico durante un espectáculo musical, aunque esta versión no ha sido corroborada.
La respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata. La zona fue completamente acordonada y se estableció una restricción aérea sobre Crans-Monta para facilitar el trabajo de los rescatistas. Horas después del siniestro, ambulancias permanecían apostadas frente al local, cuyas ventanas destrozadas y restos calcinados daban cuenta de la violencia del incendio. Según relataron periodistas locales, “el olor a quemado aún en el aire” reflejaba la magnitud del desastre.
Los testimonios de testigos reconstruyen escenas de desesperación. Un turista estadounidense declaró a la AFP que las personas “corrían y gritaban en la oscuridad” mientras el fuego avanzaba. Vecinos citados por el diario 24 heures relataron que la fiesta transcurría con normalidad, entre música y brindis, hasta que las sirenas y el humo interrumpieron bruscamente los festejos. Algunos reconocieron que, debido a los fuegos artificiales de Año Nuevo, al principio no comprendieron la gravedad de la situación.







