Debates políticos: el momento clave antes de las urnas y por qué son importantes

En la antesala de las elecciones legislativas del 26 de octubre, el politólogo Julio Picabea reflexionó sobre el lugar que ocupan hoy los debates políticos en las campañas electorales. En una charla con LA GACETA, destacó que, aunque representan una buena práctica democrática, su impacto sobre el electorado es limitado en el contexto actual, dominado por la comunicación simbólica y emocional.
“Los debates están considerados una buena práctica democrática, lo han sido siempre y lo siguen siendo en la actualidad porque son un momento que permite a la ciudadanía adquirir mayor información en relación con las propuestas de quienes aspiran a ocupar cargos públicos. Y una ciudadanía informada le hace bien a la democracia”, dijo.
El especialista explicó que el debate de ideas es un pilar fundamental para la legitimidad democrática, ya que permite la construcción colectiva de soluciones a problemas sociales. Sin embargo, aclaró que “pasar de ahí a pensar que un debate puede incidir en la movilización del electorado o en el direccionamiento del voto es más complejo”.
Según Picabea, la política actual está más orientada a las emociones que a las ideas. “Lo que moviliza hoy son los símbolos y la imagen, mucho más que las ideas. No es un juicio de valor, es un análisis descriptivo”, señaló. Para ilustrar esta tendencia, mencionó la utilización de imágenes potentes en la comunicación política, como la del presidente Javier Milei con una motosierra, o la esperada foto con Donald Trump.
“La vinculación entre el presidente argentino y Trump busca generar un hecho comunicacional que permita diferenciarse y atraer la atención del electorado. En un entorno de big data, donde todos tienen acceso a información masiva, destacarse requiere apelar a símbolos y representaciones visuales”, explicó.
PANORAMA TUCUMANO: Este lunes, a las 20, LA GACETA reúne a seis postulantes en un nuevo debate. la gaceta / archivo
El punto de inflexión: redes sociales y big data
Picabea remarcó que el año 2008, con el nacimiento de Facebook, marcó un antes y un después en las democracias occidentales. Las redes sociales transformaron no solo la forma de comunicarnos, sino también la manera en que se desarrollan los procesos políticos.
“Antes se invertía en vía pública para captar grandes volúmenes de gente. Hoy, con las redes, se puede llegar de manera específica y segmentada al votante. La campaña migró del espacio físico al entorno digital”, sostuvo. Y agregó que esta fragmentación informativa genera burbujas que refuerzan sesgos y dificultan romper el microclima político de cada sector.
Tucumán y la estrategia electoral
Consultado sobre las campañas locales, Picabea destacó que los equipos de comunicación de los distintos espacios han ido comprendiendo este cambio. “Veo un intento de parte de La Libertad Avanza en Tucumán de acoplar la imagen del presidente Milei a la figura de su candidato local. Es una estrategia específica de movilización del electorado a través de símbolos”, señaló.
Debates: sanos pero con alcance limitado
Para Picabea, los debates siguen siendo valiosos para mejorar la calidad democrática, pero ya no definen elecciones. “Los estudios muestran que quienes consumen debates son personas politizadas, que en general ya tienen decidido su voto. El debate tiende más a reforzar decisiones que a cambiarlas”, explicó.
“Siempre va a ser sano para la democracia. No tiene la funcionalidad que por ahí tuvo en otro contexto histórico, pero sigue siendo un aporte importante al acceso a la información y a la deliberación pública”, concluyó.







