07 Julio 2002 Seguir en 
Hugo Daniel Díaz regresaba a su casa de Villa 9 de Julio con la frustración de no haber podido cobrar el sueldo. A 50 metros de su vivienda lo interceptaron dos jóvenes que empezaron a dispararle, y él tuvo tanta mala suerte que su pistola se trabó después del tercer disparo. Los delincuentes lo hirieron de muerte.
Díaz, cabo primero de la Policía Federal, trabajaba en la sección Drogas Peligrosas. "Mi esposo salió temprano para ver si cobraba, y por eso vestía el uniforme; luego buscó a los chicos del colegio y los puso en el ómnibus.
Pero no sé de dónde venía cuando fue atacado", dijo Mirta del Valle Fernández de Díaz, quien quedó a cargo de los dos hijos de la pareja, Micaela Luciana (8) y Sebastián Daniel (10). Este sueña con ser policía como su padre.
Alrededor de la medianoche, cuando caminaba hacia su casa de Salas y Valdés al 1.500, dos jóvenes lo llamaron; él cruzó la calle y se les acercó, según relató ayer un testigo presencial del hecho. Herido, Díaz llegó hasta la puerta de su casa y la golpeó. "En ese momento me quedé helada y me dijo: ?me dieron; me tiraron?", contó a LA GACETA la esposa de la víctima.
Antecedentes
El testigo que ayer por la tarde declaró ante el comisario principal Miguel Lazarte, en la seccional 10ª, identificó a los presuntos homicidas, uno de los cuales sería conocido como "Sandalia" y tendría entre 17 y 20 años, al igual que su compañero. Este último estuvo detenido hace dos meses acusado de robarle la cartera a la esposa del entonces ministro de Gobierno Antonio Guerrero.
Los sospechosos tienen ya frondosos prontuarios por robos y robos agravados. En Villa 9 de Julio, donde se produjo el crimen, son conocidos por los desórdenes que generan, generalmente bajo el efecto de las drogas y el alcohol, dijeron los vecinos.
El testigo, según se supo, habría dicho que los maleantes quisieron quitarle la pistola al policía. La aparición de este vecino (por razones de seguridad no se proporcionó su nombre) descartó las hipótesis que vinculaban el crimen con el peligroso trabajo de Díaz en la lucha contra el narcotráfico, como también la posibilidad de que haya sido un ajuste de cuentas. Esas dos versiones estaban siendo investigadas por la Policía de Tucumán, que está a cargo del caso.Los informes preliminares indican que Díaz recibió un balazo en el lado derecho y que el proyectil (sería calibre 9 milímetros) salió por la axila izquierda, rozando el corazón.
Anoche, efectivos de Investigaciones al mando del comisario principal Rubén Brito, buscaban denodadamente a los sospechosos.
Vecinos de la zona comentaron que el lugar donde suelen estar guarecidos los maleantes es una especie de "aguantadero" que pertenecería a un hombre que, según ellos, vende drogas y regentea a menores que delinquen a sus órdenes. Pero, por temor, ningún vecino quiso dar más detalles.
Díaz, cabo primero de la Policía Federal, trabajaba en la sección Drogas Peligrosas. "Mi esposo salió temprano para ver si cobraba, y por eso vestía el uniforme; luego buscó a los chicos del colegio y los puso en el ómnibus.
Pero no sé de dónde venía cuando fue atacado", dijo Mirta del Valle Fernández de Díaz, quien quedó a cargo de los dos hijos de la pareja, Micaela Luciana (8) y Sebastián Daniel (10). Este sueña con ser policía como su padre.
Alrededor de la medianoche, cuando caminaba hacia su casa de Salas y Valdés al 1.500, dos jóvenes lo llamaron; él cruzó la calle y se les acercó, según relató ayer un testigo presencial del hecho. Herido, Díaz llegó hasta la puerta de su casa y la golpeó. "En ese momento me quedé helada y me dijo: ?me dieron; me tiraron?", contó a LA GACETA la esposa de la víctima.
Antecedentes
El testigo que ayer por la tarde declaró ante el comisario principal Miguel Lazarte, en la seccional 10ª, identificó a los presuntos homicidas, uno de los cuales sería conocido como "Sandalia" y tendría entre 17 y 20 años, al igual que su compañero. Este último estuvo detenido hace dos meses acusado de robarle la cartera a la esposa del entonces ministro de Gobierno Antonio Guerrero.
Los sospechosos tienen ya frondosos prontuarios por robos y robos agravados. En Villa 9 de Julio, donde se produjo el crimen, son conocidos por los desórdenes que generan, generalmente bajo el efecto de las drogas y el alcohol, dijeron los vecinos.
El testigo, según se supo, habría dicho que los maleantes quisieron quitarle la pistola al policía. La aparición de este vecino (por razones de seguridad no se proporcionó su nombre) descartó las hipótesis que vinculaban el crimen con el peligroso trabajo de Díaz en la lucha contra el narcotráfico, como también la posibilidad de que haya sido un ajuste de cuentas. Esas dos versiones estaban siendo investigadas por la Policía de Tucumán, que está a cargo del caso.Los informes preliminares indican que Díaz recibió un balazo en el lado derecho y que el proyectil (sería calibre 9 milímetros) salió por la axila izquierda, rozando el corazón.
Anoche, efectivos de Investigaciones al mando del comisario principal Rubén Brito, buscaban denodadamente a los sospechosos.
Vecinos de la zona comentaron que el lugar donde suelen estar guarecidos los maleantes es una especie de "aguantadero" que pertenecería a un hombre que, según ellos, vende drogas y regentea a menores que delinquen a sus órdenes. Pero, por temor, ningún vecino quiso dar más detalles.







