06 Julio 2002 Seguir en 
Carlos Alberto Luis Galtieri fue absuelto ayer en el juicio que se le siguió por la muerte de Sarita Stella Nelegatti, ocurrida el 23 de febrero de 1991. En diez días los jueces, en los fundamentos del fallo, aclararán si consideran que fue un suicidio, como sostuvo el acusado, o si las pruebas sobre el supuesto homicidio no eran suficientes para condenar a Galtieri.
El fiscal Carlos Castellano y los abogados de la familia de la víctima, Juan Robles y Mario Mirra, habían solicitado que Galtieri fuera condenado a doce años de prisión por considerarlo autor del homicidio. El defensor Cergio Morfil, en cambio, pidió que fuera absuelto al reafirmar su convicción de que la joven había renunciado voluntariamente a la vida.
Sarita y Galtieri convivían en la casa del acusado, en Italia 654. El, que en ese entonces tenía 47 años, negó siempre haber mantenido una relación sentimental con la joven que tenía 27, y sostenía que la había acogido porque estaba deprimida y no tenía dónde ir. Sin embargo, varios testigos dijeron que sabían que ellos eran pareja, y la familia de Sarita afirmó que ella podría haber vuelto a su casa.El 23 de febrero de ese año Galtieri denunció que encontró a Sarita colgando de una sábana arrollada en el baño.
En la causa se realizaron tres autopsias con resultados diferentes. La primera indicó que había sido un homicidio, pero las falencias que presentaba el informe llevaron a ordenar nuevas medidas tendientes a esclarecer el motivo de la muerte y la posibilidad de que se detectaran otras lesiones. Una de las autopsias indicó que tenía un hematoma en la cara, producido por una patada o una trompada.
Los dos puntos de vista
Los querellantes y el fiscal hicieron hincapié en las supuestas irregularidades cometidas por policías y peritos a lo largo de la investigación, y sostuvieron que Galtieri había armado la escena del suicidio.
La supuesta patología depresiva de Sarita sólo fue sostenida por el acusado y por el informe de un médico de la empresa multinacional de la que él era gerente, que fue incorporado por el médico que realizó la segunda autopsia.
Morfil, para reafirmar esa hipótesis, leyó párrafos de las cartas que Sarita y su madre se enviaban, en las que salen a relucir problemas familiares que llegaron a actos de violencia.
Pero los familiares de la joven negaron que ella haya estado deprimida y aseguraron que llevaba una vida normal (esa noche había ido a visitar a otros parientes, con los que había cenado).
La complejidad de las pruebas, y las aparentemente irreconciliables contradicciones generaron más dudas que certezas entre los jueces Alicia Noli, Francisco Ruiz Vargas y Alicia Freindemberg, por lo que decidieron absolver a Galtieri.
Insultos hacia el acusado
Mientras el secretario César Augusto Picón leía la sentencia todo se mantuvo en calma. Pero cuando se levantó la audiencia los familiares de Sarita Nelegatti empezaron a insultar a Carlos Galtieri, a quien llamaron "asesino", y también a los jueces del tribunal. Sin embargo, las agresiones no pasaron de allí y la guardia policial no tuvo que intervenir. Galtieri salió por una puerta lateral, para evitar encontrarse con la familia Nelegatti.
El fiscal Carlos Castellano y los abogados de la familia de la víctima, Juan Robles y Mario Mirra, habían solicitado que Galtieri fuera condenado a doce años de prisión por considerarlo autor del homicidio. El defensor Cergio Morfil, en cambio, pidió que fuera absuelto al reafirmar su convicción de que la joven había renunciado voluntariamente a la vida.
Sarita y Galtieri convivían en la casa del acusado, en Italia 654. El, que en ese entonces tenía 47 años, negó siempre haber mantenido una relación sentimental con la joven que tenía 27, y sostenía que la había acogido porque estaba deprimida y no tenía dónde ir. Sin embargo, varios testigos dijeron que sabían que ellos eran pareja, y la familia de Sarita afirmó que ella podría haber vuelto a su casa.El 23 de febrero de ese año Galtieri denunció que encontró a Sarita colgando de una sábana arrollada en el baño.
En la causa se realizaron tres autopsias con resultados diferentes. La primera indicó que había sido un homicidio, pero las falencias que presentaba el informe llevaron a ordenar nuevas medidas tendientes a esclarecer el motivo de la muerte y la posibilidad de que se detectaran otras lesiones. Una de las autopsias indicó que tenía un hematoma en la cara, producido por una patada o una trompada.
Los dos puntos de vista
Los querellantes y el fiscal hicieron hincapié en las supuestas irregularidades cometidas por policías y peritos a lo largo de la investigación, y sostuvieron que Galtieri había armado la escena del suicidio.
La supuesta patología depresiva de Sarita sólo fue sostenida por el acusado y por el informe de un médico de la empresa multinacional de la que él era gerente, que fue incorporado por el médico que realizó la segunda autopsia.
Morfil, para reafirmar esa hipótesis, leyó párrafos de las cartas que Sarita y su madre se enviaban, en las que salen a relucir problemas familiares que llegaron a actos de violencia.
Pero los familiares de la joven negaron que ella haya estado deprimida y aseguraron que llevaba una vida normal (esa noche había ido a visitar a otros parientes, con los que había cenado).
La complejidad de las pruebas, y las aparentemente irreconciliables contradicciones generaron más dudas que certezas entre los jueces Alicia Noli, Francisco Ruiz Vargas y Alicia Freindemberg, por lo que decidieron absolver a Galtieri.
Insultos hacia el acusado
Mientras el secretario César Augusto Picón leía la sentencia todo se mantuvo en calma. Pero cuando se levantó la audiencia los familiares de Sarita Nelegatti empezaron a insultar a Carlos Galtieri, a quien llamaron "asesino", y también a los jueces del tribunal. Sin embargo, las agresiones no pasaron de allí y la guardia policial no tuvo que intervenir. Galtieri salió por una puerta lateral, para evitar encontrarse con la familia Nelegatti.







