05 Julio 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- Estados Unidos celebró ayer su primer Día de la Independencia desde los atentados del 11 de setiembre, en medio de una operación de máxima seguridad a nivel nacional. No obstante, Los Angeles fue escenario de dos episodios que opacaron las celebraciones. En horas de la mañana, en el aeropuerto internacional de esta ciudad, un hombre armado mató a dos personas e hirió a otras que se hallaban frente al mostrador de la aerolínea israelí El Al. Un oficial abatió al atacante. Según el gobierno israelí, se trató de un atentado. Sin embargo, las autoridades estadounidenses aún no tienen elementos para determinar la naturaleza del incidente.
La conmoción en el aeropuerto comenzaba a disiparse cuando llegó la noticia de la caída de un pequeño avión bimotor en un parque público, en San Dimas. Murió el piloto, y varias personas que celebraban la fiesta nacional resultaron heridas.
Para la polémica
En Ripley, Virginia, el presidente George W. Bush aprovechó las celebraciones para remarcar que los norteamericanos, cuando juran lealtad a la bandera, renuevan su respeto y amor hacia todo lo que ella representa. También dijo que ninguna autoridad puede impedir a un estadounidense jurar "bajo Dios" lealtad a la nación. De esta manera, el mandatario desafió una resolución judicial. Una Corte de San Francisco dictaminó que tal juramento viola la prohibición de la Constitución norteamericana de intervenir desde el Gobierno en favor de la religión. Miles de personas recitaron el juramento de lealtad con la frase "bajo Dios", como lo hacen a diario millones de escolares.
Bush también se refirió al 11 de setiembre de 2001. Dijo que los ataques terroristas en Nueva York y en Washington unificaron a una nación tan diversa en un solo pueblo. Aviones de combate sobrevolaron ayer las principales ciudades del país. Miles de efectivos policiales, de las Fuerzas Armadas y del FBI estuvieron de guardia en instalaciones militares, aeropuertos y empresas de servicios para garantizar que las celebraciones transcurrieran sin incidentes. La multitud que tradicionalmente se reúne frente al Congreso en Washington, estuvo vigilada por cámaras de televisión especialmente instaladas para la ocasión. Para presenciar los fuegos artificiales en Nueva York se instalaron decenas de estrictos controles. (TELAM-SNI)
Tiene nombre el asesino del ántrax
Nueva York.- La Casa Blanca conoce pero no arresta al más obvio sospechoso de los ataques con ántrax. Según el diario "The New York Times", un "todopoderoso" de la administración del presidente George W. Bush sería el responsable de la muerte de cinco estadounidenses y del intento de asesinato del líder de la oposición demócrata.
El artículo del columnista Nicholas Kristof fue calificado por otros medios como la más asombrosa nota jamás escrita en un gran periódico estadounidense. Kristof dice que el FBI también conoce al asesino del ántrax y lo identifica con el misterioso apodo de "Dr. Z", un norteamericano vinculado íntimamente al Departamento de Defensa, a la CIA y al programa de biodefensa. Además, revela que Dr. Z continúa viajando a Asia Central en misiones gubernamentales.
Aunque el FBI puso al sospechoso en el detector de mentiras, allanó su casa dos veces y lo interrogó otras cuatro -apunta Kristof-, no siguió vigilándolo ni comparó su letra con la de las cartas que se usaron para diseminar el ántrax, una semana después de los ataques del 11 de setiembre.
Terror de Estado
El columnista sitúa esta negligencia en un contexto más amplio, incluyendo el retraso de meses del FBI en analizar las muestras de ántrax en una carta al líder de la oposición demócrata Tom Daschle, y la decisión de no someter al detector de mentiras a los sospechosos hasta hace tan sólo un mes. Según el periodista, el motivo de estos ataques con ántrax fue imponer en los estadounidenses el temor a los atentados biológicos.Kristof también pregunta al FBI si Dr. Z tuvo que ver con el mayor brote de ántrax jamás registrado, que infectó a 10.000 granjeros negros de Zimbabwe entre 1978 y 1980, y por el que se culpó al Ejército blanco de Rodhesia, que luchaba contra la guerrilla negra. (TELAM-SNI)
La conmoción en el aeropuerto comenzaba a disiparse cuando llegó la noticia de la caída de un pequeño avión bimotor en un parque público, en San Dimas. Murió el piloto, y varias personas que celebraban la fiesta nacional resultaron heridas.
Para la polémica
En Ripley, Virginia, el presidente George W. Bush aprovechó las celebraciones para remarcar que los norteamericanos, cuando juran lealtad a la bandera, renuevan su respeto y amor hacia todo lo que ella representa. También dijo que ninguna autoridad puede impedir a un estadounidense jurar "bajo Dios" lealtad a la nación. De esta manera, el mandatario desafió una resolución judicial. Una Corte de San Francisco dictaminó que tal juramento viola la prohibición de la Constitución norteamericana de intervenir desde el Gobierno en favor de la religión. Miles de personas recitaron el juramento de lealtad con la frase "bajo Dios", como lo hacen a diario millones de escolares.
Bush también se refirió al 11 de setiembre de 2001. Dijo que los ataques terroristas en Nueva York y en Washington unificaron a una nación tan diversa en un solo pueblo. Aviones de combate sobrevolaron ayer las principales ciudades del país. Miles de efectivos policiales, de las Fuerzas Armadas y del FBI estuvieron de guardia en instalaciones militares, aeropuertos y empresas de servicios para garantizar que las celebraciones transcurrieran sin incidentes. La multitud que tradicionalmente se reúne frente al Congreso en Washington, estuvo vigilada por cámaras de televisión especialmente instaladas para la ocasión. Para presenciar los fuegos artificiales en Nueva York se instalaron decenas de estrictos controles. (TELAM-SNI)
Tiene nombre el asesino del ántrax
Nueva York.- La Casa Blanca conoce pero no arresta al más obvio sospechoso de los ataques con ántrax. Según el diario "The New York Times", un "todopoderoso" de la administración del presidente George W. Bush sería el responsable de la muerte de cinco estadounidenses y del intento de asesinato del líder de la oposición demócrata.
El artículo del columnista Nicholas Kristof fue calificado por otros medios como la más asombrosa nota jamás escrita en un gran periódico estadounidense. Kristof dice que el FBI también conoce al asesino del ántrax y lo identifica con el misterioso apodo de "Dr. Z", un norteamericano vinculado íntimamente al Departamento de Defensa, a la CIA y al programa de biodefensa. Además, revela que Dr. Z continúa viajando a Asia Central en misiones gubernamentales.
Aunque el FBI puso al sospechoso en el detector de mentiras, allanó su casa dos veces y lo interrogó otras cuatro -apunta Kristof-, no siguió vigilándolo ni comparó su letra con la de las cartas que se usaron para diseminar el ántrax, una semana después de los ataques del 11 de setiembre.
Terror de Estado
El columnista sitúa esta negligencia en un contexto más amplio, incluyendo el retraso de meses del FBI en analizar las muestras de ántrax en una carta al líder de la oposición demócrata Tom Daschle, y la decisión de no someter al detector de mentiras a los sospechosos hasta hace tan sólo un mes. Según el periodista, el motivo de estos ataques con ántrax fue imponer en los estadounidenses el temor a los atentados biológicos.Kristof también pregunta al FBI si Dr. Z tuvo que ver con el mayor brote de ántrax jamás registrado, que infectó a 10.000 granjeros negros de Zimbabwe entre 1978 y 1980, y por el que se culpó al Ejército blanco de Rodhesia, que luchaba contra la guerrilla negra. (TELAM-SNI)







