Situación delicada

La citricultura debe delinear un futuro posible.

14 Marzo 2005
Por Fernando García Soto

La crisis que sufre la citricultura de España por las intensas heladas registradas este año en ese país comenzaron a generar temores entre los industriales tucumanos de este sector. La posibilidad de que el limón de Tucumán tenga una mayor demanda a partir de las pérdidas de la fruta española -aún no determinadas con exactitud-, comenzó a generar un clima de exitismo exacerbado que podría ser fatal para la actividad citrícola de la provincia, según el análisis que hacen los principales referentes de este sector.
Tucumán es la primera productora mundial de limones. La fruta de nuestra provincia determina precios en el mundo y es elogiada en todo el planeta por ser de la más alta calidad. En los grandes países que producen estos cítricos existe una mezcla de temor y respeto por la fruta tucumana, que está en condiciones de imponerse en cualquier mercado consumidor.
Pero en los últimos años fue creciendo en forma sostenida la superficie con limoneros en Tucumán, con un consecuente incremento de los volúmenes de producción. Sólo para la próxima temporada se espera obtener un 10% más de limones que en la campaña anterior, pese a que los árboles fueron afectados por una sequía. Así, habría una oferta de 1,25 millón de toneladas del cítrico, de los cuales menos de un tercio se destinará a la exportación y el resto al tratamiento industrial.
El problema es que la economía del citricultor tucumano se basa en una ecuación simple, pero que no siempre resulta rentable: vende parte de los limones para la exportación en fresco y otra parte la destina a la industria para la elaboración de jugos, aceites esenciales y cáscara deshidratada. Justamente, en la última campaña la cantidad de fruta que fue a parar a las fábricas superó a la demanda, y las citrícolas quedaron atiborradas de derivados del limón, principalmente de jugo. A semanas del inicio de la nueva temporada citrícola ¿cuánto puede valer la fruta para industria? Algunos dicen que nada. De ser así, para muchos la ecuación no cerraría, lo cual se traduciría directamente en ruina.
"En Tucumán se producen 200.000 toneladas de limones que nadie necesita, ni el mercado en fresco ni la industria". Tajante, el industrial citricultor Daniel Lucci alerta sobre una realidad que la mayoría en el sector conoce -por sus propios bolsillos-, pero que nadie se anima a decir en voz demasiado alta. Es por eso que hay tanta desesperación en la actividad por conseguir nuevos mercados y de recuperar algunos perdidos, como el de Estados Unidos.
En España están convencidos de que este año habrá una verdadera invasión de limones tucumanos. Es por eso que una de entidades citrícolas del país ya alertó sobre la necesidad de que los productores españoles se apuren a vender sus cosechas antes de la llegada de la fruta argentina. Poco se sabe cómo se puede comportar el mercado de Europa este año, pero desde Tucumán ya se adelantó que la exportación a ese continente podría anticiparse un mes.
Al menos existe la conciencia de que es necesario no destruir los precios externos de la fruta fresca con envíos descontrolados, y que se debe dar especial prioridad a los limones de alta calidad, para evitar que una campaña irresponsable atente contra la elevada imagen que al sector productivo tucumano tanto le costó construir durante años. Además, los detractores del limón de nuestra provincia -de España, especialmente- estarán atentos más que nunca en las fronteras europeas a la espera de que se filtre alguna fruta con enfermedades cuarentenarias, para tener argumentos que permitan prohibir nuevamente el ingreso de los cítricos argentinos a ese continente.
La solución de fondo para la citricultura tucumana, según sus más importantes referentes, es lograr una conjunción de tres acciones: dejar de crecer, ganar nuevos mercados y exportar alta calidad en forma ordenada.

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