Buenos Aires.- Hoy se cumplen 10 años de la desaparición del músico Astor Piazzolla. Aunque el inspirado legado musical que Piazzolla logró trasvasar desde los arrabales porteños a los grandes escenarios del mundo sea la mayor carta de presentación en la obra del bandoneonista, resulta injusto obviar los aportes que hizo al tango-canción en colaboración con diversos poetas. El bandoneonista marcó una revolución en el tango y un quiebre dentro del género. En casi 60 años de carrera, Piazzolla -que fue discípulo de Alberto Ginastera y arreglador de Aníbal Troilo- compuso unas dos mil obras, grabó más de 100 discos, escribió las bandas de sonido de unas 50 películas y fue un embajador permanente de la música rioplatense en el mundo entero. Actuó en escenarios de todo el mundo, y compuso inolvidables temas como "Adiós Nonino" e "Invierno porteño".En yunta con el gran Horacio Ferrer para conformar un tándem preciosista o en diversas colaboraciones que lo unieron circunstancialmente con otros letristas, el artista marplatense halló otra manera de expresar su visión del tango, de mostrar los aires de la música de Buenos Aires a partir de una mirada diferente. Junto al poeta Ferrer creó famosas piezas como la taquillera "Balada para un loco", "Chiquilín de Bachín", "La última grela", "Milonga de la anunciación", "Vamos Nina" y "Preludio para la Cruz del Sur". (TELAM)







