El regreso del ministro de Economía tras sus gestiones en Washington ha permitido establecer que las negociaciones con el FMI seguirán postergadas -no así la relación- mientras no se conozca el informe detallado sobre el desenlace del canje de la deuda. Una alta fuente de la cartera económica así lo señaló, aclarando que el organismo no depende en este caso de lo que disponga su director, Rodrigo Rato, sino de la mayoría de su directorio, es decir, el Grupo de los 7. La misión argentina encabezada por Roberto Lavagna retornó también anoticiada de que el problema más complejo será convencer a ese exigente jurado de que el default finalizó y no hay otra alternativa para los acreedores que no participaron, que el largo camino judicial. En el mejor de los casos, para esos demandantes solo quedaría esperar que la Argentina siguiera mejorando su economía y que el cambio de gobierno de 2007 colocase en el poder a otro con mejor predisposición. De todas formas, el FMI quiere conocer una definición ahora y no tan lejana, temiéndose aquí que ese requerimiento suscite una polémica que retraiga las inversiones pronosticadas tras el exitoso anuncio del canje. Lo que sí puede consentir el organismo multilateral es refinanciar la deuda que el país tiene con el mismo, aliviando los vencimientos por 13.400 millones de dólares, de los que acaba de pagar otros dos por 292.
Otra vez el violín
El Presidente y su ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, no han ocultado la satisfacción que les produjo la victoria política del presidente de Bolivia, Carlos Mesa, pues la misma asegura la imprescindible provisión de gas para salvar buena parte de nuestra provisión invernal. De Vido, y en alguna medida también Kirchner, pasaron por el país vecino después de asumir el gobierno, halagando al líder cocalero de la izquierda Evo Morales, pero al advertir la posición adversa del mismo, debieron rectificarse. No se enteró de ese cambio, al parecer, el piquetero kirchnerista Luis D´Elía, quien llevó, precisamente ahora, la adhesión a Morales invocando el antiguo pensamiento presidencial. La solidaridad de los socios del Mercosur con Mesa ha sido tan rotunda que contribuyó especialmente a la decisión del Parlamento boliviano. Tres de sus gobiernos son de centroizquierda, -Argentina, Brasil y Uruguay- pero el hecho de estar en el poder les permitió advertir aquello que obliga a tomar el violín con la izquierda, pero a tocarlo con la derecha. Chile ha sido cauta por el hecho de mantener cerrada la salida de Bolivia al mar, con su intransigencia. El pago de vencimientos al Fondo Monetario y la defensa sin retaceos del gobierno de Mesa, testimonian también que a la hora de la verdad los señuelos de balcón carecen de validez. (De nuestra Sucursal)







