Pagar conocimiento

Ciencia y Técnica es un área que debe despegar.

08 Marzo 2005
Que la UNT esté tramitando su primera patente de invención en los Estados Unidos es una buena noticia. Pero lo que llama la atención es que en los 91 años de la casa de Juan B. Terán no hayan surgido hasta ahora otras iniciativas semejantes.Se descuenta que en los laboratorios y en las aulas de la UNT, que tiene 1.300 docentes investigadores, hay -en marcha o terminados- numerosos desarrollos de impacto tecnológico avalados por una tradición de excelencia investigativa. Se infiere, sin embargo, que muchos de esos investigadores recién están aprendiendo a caminar el ríspido camino del mercado, y a hilar fino en el arte de la negociación. Detrás de la primera patente que la UNT está tramitando en los Estados Unidos hay dos investigadores -Carmelo Felice y Rosana Madrid- que desarrollaron un cuantificador de microorganismos cuya licencia le será concesionada por un período (no vendida) a una empresa tucumana de intermediación de tecnología. Y este dato es alentador, porque para bailar el tango se necesitan dos. Y porque así como a los científicos se les imputa cierto "autismo", el mercado, en la Argentina, no reconoce que en la universidad se genera conocimiento de alto valor agregado, y que como tal debe ser pagado. El caso que mejor pinta esta situación es el hecho de que la UNT no recibió ni un peso por la famosa leche "Bio", por citar un caso de alto impacto público. En ese sentido, los institutos dependientes del Conicet han mostrado hasta ahora más conciencia que la UNT acerca de la importancia de encarar una "política de protección de resultados". Conscientes de esa morosidad, organismos como la Secretaría de Ciencia y Técnica y la Unidad de Vinculación de Negocios de la UNT buscan que en la institución se haga norma esa política de protección de resultados y de "cuantificación del conocimiento".
Los investigadores empezaron a despertar, y ya hay desarrollos del área de agroalimentos pidiendo pista para patentar esos hallazgos. Por otra parte, desde la Unidad de Vinculación de Negocios de la UNT se gestionan trabajos de servicios o consultorías en distintos organismos (nacionales, provinciales o de otros distritos).
Pero la mora en los resultados en Ciencia y Técnica no es patrimonio exclusivo de la Universidad. En el ámbito provincial, esta es la primera vez que la secretaría del área tiene presupuesto propio, desde su creación, durante la gestión de Ramón Ortega. Al flamante secretario de Ciencia y Técnica, Daniel Posse (un hombre del riñón político del gobernador, que aterrizó en ese cargo para sorpresa de propios y de ajenos), le dieron $ 700.000. Poco dinero, si se compara, por caso, con los $ 10 millones que le tocaron a Prensa y Difusión. Pero es mejor que nada. Y será mejor aún si con los meses de este año electoral se demuestra que esos fondos impactaron en el desarrollo científico y tecnológico en la Provincia.
Hace tiempo que los cuadros técnicos del área de Ciencia y Técnica provincial vienen trabajando - ahora con el sostén político de Posse- para contagiar en Tucumán el espíritu emprendedor e innovador. Pero reconocen que son pocos los privados que por ahora se animan a innovar. De todos modos, como ejemplos "estrella", recuerdan que la producción de arándanos se inició con subsidios y créditos del FONTAR para seis emprendimientos piloto de alrededor de 1 y 2 hectáreas cada uno. Y que actualmente hay unas 180 hectáreas plantadas. O citan inversiones para la exportación de fruta fresca, que requiere mano de obra calificada y el establecimiento de cadena de frío, con el consecuente potencial de desarrollo.
Leámoslo así: del estímulo que se le dé al crecimiento tecnológico dependerá la posibilidad de pegar el salto cualitativo de una economía agroindustrial primaria a una economía agroindustrial con valor agregado. Dos futuros distintos.

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