08 Marzo 2005 Seguir en 
No sólo el tránsito es un caos en la ciudad capital. Transitar por las veredas del centro también suele ser una empresa de alto riesgo. Esto es lo que sucede en la esquina de San Martín y Muñecas. Según la queja de varios lectores de nuestro diario, la convulsionada esquina es una trampa para peatones, ya que una obra en construcción, que ocupa una parte de la vereda de la calle San Martín, obliga a los peatones a bajar a la calle, con el peligro que esta maniobra encierra. Pero cuando deben subir nuevamente a la vereda, la gente debe esquivar los puestos de los vendedores ambulantes que obstaculizan el paso como verdaderos postes de madera.
Además, deben sortear un cable que surte de energía a un puesto de venta de CD truchos y evadir las molestas pompas de jabón que los vendedores ambulantes arrojan al viento sin importar si acaban estrelladas en los ojos de los peatones. Todo esto a escasos metros de la Casa de Gobierno. Por supuesto, el control sólo se limita al tránsito. Todo lo demás no cuenta. No hay oficiales que se encarguen de velar por la integridad física de los peatones. Como si la ciudad fuera sólo autos y ómnibus.
Además, deben sortear un cable que surte de energía a un puesto de venta de CD truchos y evadir las molestas pompas de jabón que los vendedores ambulantes arrojan al viento sin importar si acaban estrelladas en los ojos de los peatones. Todo esto a escasos metros de la Casa de Gobierno. Por supuesto, el control sólo se limita al tránsito. Todo lo demás no cuenta. No hay oficiales que se encarguen de velar por la integridad física de los peatones. Como si la ciudad fuera sólo autos y ómnibus.







