Accidentes y alcoholismo

Los choques son cada vez más luctuosos.

08 Marzo 2005
El número de accidentes de tránsito en Tucumán no decrece. Así lo demuestran los irrefutables guarismos que manejan las instituciones vinculadas directa e indirectamente al tema tránsito. De hecho, en nuestra provincia mueren dos personas por día a causa de los accidentes de tránsito, una cifra vergonzosa si se tiene en cuenta que la gran mayoría de esos accidentes pueden ser evitados con una efectiva campaña de prevención. Esto demuestra que el nivel de accidentología se incrementa día a día. Y no solamente en número. Crece en cuanto a gravedad. En efecto, por más sensacionalista que este concepto resulte, los choques son cada vez más luctuosos. Y, evidentemente, la violencia de los impactos está relacionada directamente con el estado en que un individuo conduce un determinado vehículo a velocidades extremas.
En Tucumán, por ejemplo, las víctimas mortales o las personas involucradas en accidentes, en un 70% están alcoholizadas, de acuerdo con datos aportados por el director de emergencias, Juan Masaguer. Claro que también entran en juego la imprudencia, la falta de responsabilidad y, por supuesto, la total ausencia del Estado, un vacío que se puede resumir en falta de control y de planes de educación que ayuden a mitigar el "flagelo". Un dato importante que da cuenta de la gravedad del tema es el abuso del alcohol por parte de los adolescentes y de los jóvenes. De hecho, en Tucumán existe una cultura adictiva y una tolerancia social respecto de este tema, sobre todo si se tiene en cuenta que la gran mayoría de los accidentes ocurre los fines de semana, cuando los jóvenes suelen dar rienda suelta a sus diversiones. Así, la cultura y el desarrollo de la tolerancia social llevan al drenaje paulatino del sentido común no sólo en el seno de la sociedad, sino también de la misma familia. Hoy, un padre ya no se preocupa demasiado si su hijo comparte un par de cervezas con un grupo de amigos antes de salir en automóvil a un boliche. Por otra parte, la bibliografía científica ha señalado que el alcohol está asociado con muchas otras enfermedades. Una investigación conjunta de las universidades de Suecia y de Canadá -cuyos resultados fueron publicados por el matutino "La Nación"-, demostró que el alcohol es tan dañino como el tabaco y causante de más de 60 enfermedades; entre ellas, el cáncer de mama y los problemas cardíacos. El estudio, titulado "Alcohol y salud pública", señala que no sólo el volumen del alcohol que se ingiere, sino los patrones de consumo, especialmente el beber demasiado irregularmente, contribuye a un aumento de las enfermedades. Por eso, son cada vez más frecuentes las opiniones que reclaman un cambio en las políticas públicas sobre el consumo de alcohol y hasta han llegado a proponer un acuerdo internacional similar al modelo de convención antitabaco de la OMS. Este modelo redujo sustancialmente el consumo de tabaco en todo el mundo. Pero en Tucumán el tema está aún en pañales. La enorme disponibilidad y la difusión de las bebidas alcohólicas (fácil adquisición, bajo precio, publicidad en los medios de comunicación) hacen que esta sustancia sea muy accesible ya desde la más tierna infancia. La presencia constante del alcohol en la sociedad tucumana explica y determina en buena medida las actitudes permisivas e indulgentes sobre su consumo y está vinculada directamente al incremento de los accidentes de tránsito. Las autoridades conocen esto, pero aún no atinan a dar con un plan efectivo de control. Va siendo tiempo de se pongan en práctica programas específicos, como las medidas legislativas que intentan controlar la oferta de bebidas alcohólicas en todo el país.

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