Al igual que ocurrió en 2004, este año los industriales tucumanos no tendrán ni un minuto de tranquilidad si quieren que el principal período productivo de esta provincia, que va desde mayo hasta octubre, se desarrolle sin inconvenientes energéticos.
Pese a que los empresarios y los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo han demostrado una gran tenacidad para que la ampliación del gasoducto que llega a Tucumán no sea un megaproyecto de esos que demoran años en concretarse, la burocracia y el papelerío en el Estado nacional pudieron más. Por este motivo, no se llegará a tiempo con la obra para atender las necesidades de la zafra azucarera y de la cosecha citrícola, al menos en la primera etapa.
A inicios de la semana pasada, se logró que el presidente Néstor Kirchner firme el contrato para la puesta en marcha de los trabajos, que estarán a cargo de las empresas Techint y Skanska. La obra tendrá un costo de $ 125 millones y ampliará en 1,8 millón de metros cúbicos diarios la capacidad de transporte del denominado Gasoducto del Norte, que va desde Campo Durán, en Salta, hasta San Jerónimo, en Santa Fe, pasando por Tucumán. Según el proyecto, las fábricas de nuestra provincia se beneficiarán con 700.000 metros cúbicos diarios extras de gas. Pero este volumen será insuficiente para satisfacer plenamente la demanda de las empresas y tampoco permite planificar ningún crecimiento o expansión industrial. El Gobierno tucumano y los industriales confían en que este año no habrá inconvenientes en conseguir que la central termoeléctrica de El Bracho ceda parte de su transporte de gas en firme para asistir a las empresas locales -como se hizo el año pasado-, a precios razonables.
Aun cuando el beneficio que otorgará la ampliación del Gasoducto del Norte alcanzará a varias provincias, fueron los tucumanos quienes se ocuparon de recordarles permanentemente a los funcionarios nacionales sobre la importancia que esta obra reviste para la economía de Tucumán.
Más allá de que las cosas estén encaminadas, en los últimos días quedó expuesto que la situación no permite distracciones. Los industriales esperan ahora que el Enargas contemple el planteo de reconsideración que formularon la semana pasada en Buenos Aires a fin de que Repsol no les cobre el gas en boca de pozo a U$S 1,98 el millón de BTU, como está previsto, sino a un valor que no sea superior a U$S 1,42, que es la paridad de exportación a Chile en la cuenca noroeste, según se estableció desde la propia Secretaría de Energía de la Nación. El problema es grave y será tratado especialmente esta semana por los funcionarios nacionales, según se informó. Esta delicada situación lleva a que el Gobierno deba atender, por un lado, el reclamo industrial, que se asienta en posibles consecuencias sociales si se aplican precios altos al gas; por otro, la argumentación de la petrolera, en el sentido de que debe afrontar mayores costos que los previstos.
Promesa oficial
Los empresarios tucumanos conjeturan que la Nación escuchará sus planteos y que se cumplirá la promesa oficial acerca de que los precios del fluido serán razonables durante la próxima campaña productiva. Pero saben que los resultados se consiguen cuando ellos manejan la agenda, sin esperar que los acontecimientos se precipiten. Por eso, tanto los industriales como los funcionarios de la provincia están dispuestos a seguir al minuto todo lo concerniente a la ampliación del gasoducto y a los precios del gas, para no tener que actuar sobre hechos consumados. Las gestiones exitosas realizadas el año pasado para superar la crisis energética en Tucumán demuestran que este es el camino que se debe seguir.







