05 Marzo 2005 Seguir en 
En la ochava sudeste de Mendoza y Junín, sobresalen varios centímetros por encima de la vereda cuatro gruesos tornillos con sus tuercas. Pareciera tratarse del resto del soporte de algún recipiente para desechos, que fue sacado hace ya mucho tiempo. Pero lo que rotundamente constituyen tales tornillos, es un riesgo para el peatón, que tranquilamente puede tropezar con ellos y dañarse el pie, en el mejor de los casos, o sufrir una caída, en el peor.
La situación -y no es la primera vez que lo decimos- resulta frecuente en la vía pública, en el centro. Vestigios de soportes y de columnas metálicas que no se aserraron al ras del embaldosado, erizan de obstáculos las veredas. No se entiende la razón por la que, al retirarse el elemento principal, no se cuidó de retirar también esos elementos que permanecen peligrosamente en las aceras, en ocasiones durante años.
Hace pocos días, dedicamos un editorial a lo inseguro de la superficie que pisa el peatón en San Miguel de Tucumán y destacamos la necesidad de revertir tal situación. Lo que consignamos aquí, debe agregarse a lo expuesto entonces.
La situación -y no es la primera vez que lo decimos- resulta frecuente en la vía pública, en el centro. Vestigios de soportes y de columnas metálicas que no se aserraron al ras del embaldosado, erizan de obstáculos las veredas. No se entiende la razón por la que, al retirarse el elemento principal, no se cuidó de retirar también esos elementos que permanecen peligrosamente en las aceras, en ocasiones durante años.
Hace pocos días, dedicamos un editorial a lo inseguro de la superficie que pisa el peatón en San Miguel de Tucumán y destacamos la necesidad de revertir tal situación. Lo que consignamos aquí, debe agregarse a lo expuesto entonces.







