Una periodista fue herida tras ser liberada en Irak

Amigos de la periodista secuestrada en Bagdad recibieron la noticia de su liberación. Después supieron que fue baleada.

05 Marzo 2005
BAGDAD.- Una patrulla estadounidense disparó ayer contra el automóvil en el que viajaba la periodista italiana Giuliana Sgrena, poco después de que la mujer fue liberada de su cautiverio. En el confuso episodio registrado en la ruta al aeropuerto de Bagdad, murió un agente secreto italiano. En tanto, Sgrena y otro agente resultaron heridos, aunque no de gravedad, según los primeros informes. La periodista iba a ser evacuada a Roma en un avión fletado por el gobierno italiano. Tras el ataque, fue trasladada junto con el oficial herido a un hospital estadounidense de la zona, donde fue sometida a una intervención quirúrgica en el hombro.

Citación urgente
Este hecho ensombreció la alegría que se había desbordado en Italia por la noticia de la liberación de la periodista de 57 años. Dio lugar además a una dura reacción de Roma, que citó de urgencia al embajador de EEUU en Italia para que dé explicaciones. "He convocado al embajador de Estados Unidos para que aclare la conducta de los militares estadounidenses en Irak. Alguien deberá asumir las responsabilidades", declaró el primer ministro Silvio Berlusconi. Asimismo, lamentó la muerte de Nicola Calipari, jefe de los Servicios Secretos militares en Irak. Calipari dirigió el operativo de rescate de la reportera del diario "Il Manifesto", órgano del Partido Comunista de Italia. Sgrena había sido secuestrada hacía un mes por un grupo islamista que exigía el retiro de las tropas italianas en Irak. El pasado 16, en un video difundido por los secuestradores, la periodista imploró por su liberación y pidió al gobierno que cumpliera con la exigencia de sus captores. Sin embargo, el Parlamento aprobó la prórroga de la misión, que mantiene a 3.000 soldados en Nassiriya, al sur de Bagdad. Las movilizaciones para pedir la liberación de Sgrena fueron constantes en Italia. Una reunió a 500.000 personas en Roma. (AFP-NA-Reuter)

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