Un país; dos realidades. La evolución de la economía nacional, en el período posdefault, tiene aspectos contradictorios.
Mientras el Gobierno nacional montó un show al dar a conocer que la aceptación del canje de la deuda alcanzó al 76,07% de los bonistas, otro indicador -tal vez el que la gente sigue con mayor atención- demostraba que el aumento del costo de vida, de estacional, no parece tener nada. Durante febrero, la inflación alcanzó al 1% respecto del mes anterior.
Los precios de los principales productos de consumo general registran un incremento paulatino y sostenido. Para corroborar esa situación no hace falta esperar las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) o de la Dirección Provincial de Estadística. Con sólo observar algunas vidrieras, la gente se espanta porque su poder adquisitivo va cayendo de a poco, pese a las recomposiciones salariales dispuestas por el Estado para agentes públicos y privados.
Si se toma como referencia el costo de vida del primer bimestre, proyectado para el Gran Buenos Aires, pero que, en definitiva, sirve como referencia para todo el país, puede decirse que el 2,4% de aumento registrado entre enero y febrero pasado ya consumió casi el 30% de la tasa anual proyectada por el Banco Central.
El impacto en Tucumán
En la provincia, la Dirección de Estadísticas, para la medición de febrero, espera que el costo de vida sea la mitad de la tasa registrada a nivel país. De todas maneras, hay indicios de que ese porcentaje también sea mayor del esperado por las autoridades.
Otro escenario a tener en cuenta durante este año será la discusión entre el Estado y las empresas de servicios públicos privatizadas. En Tucumán, los referentes de la Federación Económica realizan una fuerte campaña en contra del aumento de la tarifa de la electricidad. La ecuación, en este caso, tiene que ver con el aumento de los costos de producción y de abastecimiento por parte del sector privado que, en definitiva, lo termina pagando el consumidor con un aumento en el precio de los productos.
El Gobierno provincial es aún optimista respecto de que el costo de vida sea inferior al proyectado en el Presupuesto 2004. En el anterior ejercicio, el Poder Ejecutivo había previsto que la inflación rondaría el 15%. En el cálculo de este año, ese porcentaje se disminuyó al 9%.
El efecto arrastre
El Gobierno nacional dio un paso importante al reestructurar la mayor parte de la deuda externa. Ese proceso alentará a que las provincias sigan el camino para abandonar el default.
Desde hace más de dos años, Tucumán entró en cesación de pagos con sus acreedores externos. Si bien este default transitorio fue producto de una acción de amparo, en el Poder Ejecutivo aún existe cierto temor por algún contragolpe de los tenedores de la serie externa de los Eurobonos. En particular, el Gobierno aún no puede identificar a los tenedores internacionales que tendrían el 25% del total de la deuda en cesación de pagos y que asciende a unos $ 42 millones -en términos nominales-.
El gobernador José Alperovich reveló que en menos de 15 días, la provincia puede abandonar el default. Ese optimismo oficial se dio porque el Banco Nación, a través de su AFJP, tiene una parte importante de Eurobonos en su cartera. Si a eso se suma a los inversores institucionales -entre ellos, al Consejo Federal de Inversiones (CFI)-, el canje de la deuda tucumana llegaría a un nivel de aceptación superior al 70%.
Con este escenario, no quedarían otras cuestiones financieras pendientes respecto de la reestructuración del endeudamiento provincial, en el que la Nación seguirá siendo, económica y políticamente, la principal acreedora de Tucumán.







