Inmuebles cerrados

El abandono de algunas propiedades genera serios problemas al vecindario.

04 Marzo 2005
Una recorrida por las calles céntricas de nuestra ciudad permite apreciar el pésimo hábito que tiene la mayoría de los propietarios de locales comerciales. Nos referimos a dejar que sus inmuebles caigan en un completo estado de abandono, ni bien se desalquilan o cuando, por algún motivo, cesa la actividad que en ellos se desarrollaba.
El vecindario y los transeúntes se ven forzados a tolerar, desde ese momento y hasta que vuelva a instalarse un comercio (lo que puede significar un lapso muy prolongado), un poderoso foco antihigiénico, con todas las desagradables consecuencias que ello implica, además del negativo impacto que causa al aspecto general de nuestra ciudad.
Sobran los ejemplos en los que el local se ha convertido, si no directamente en vaciadero de residuos, por lo menos en receptáculo de tierra y suciedad. No podría ser de otra manera, ya que el dueño se abstiene de toda tarea de limpieza. Nos parece que la Municipalidad de Tucumán, por medio de sus organismos competentes, debiera hacer cumplir con rigor las ordenanzas que obligan a mantener limpios los inmuebles. Aquellas rigen para todos los propietarios, sin excepción.

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