Gestos que ya no se ven

Olvidados gestos de solidaridad.

02 Marzo 2005
Cada vez que un no vidente se preparaba a cruzar la calzada, era común ver que gente de cualquier edad -y por cierto el personal de Policía- inmediatamente se ponía a su lado y lo tomaba del brazo, para acompañarlo en ese trayecto. Inclusive, el caso figuraba en las ilustraciones de los libros de lectura escolar, como ejemplo de la actitud comedida que corresponde adoptar siempre con el prójimo discapacitado.
Eso era antes de que el hábito se esfumara casi por completo. Ahora, por el contrario, es común que los no videntes, tras esperar un rato la aparición de aquel apoyo que no se produce, se arriesguen a cruzar la calle por sí solos, confiados en que siquiera el inspector municipal detendrá los automotores para permitirles llegar a la otra acera.
Convendría, nos parece, realizar una campaña de concientización. Es preciso que regrese lo que, hasta hace no muchos años, fue un gesto normal y corriente de todos los transeúntes, en favor de las personas privadas de visión. Es peligroso que una sociedad empiece a desentenderse tranquilamente de esas expresiones de solidaridad, que tan notorio papel juegan en la convivencia social.

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