BUENOS AIRES.- Si antes estaba claramente delimitado el espacio de la programación y el de la publicidad, en estos tiempos se advierte un avance de esta última en las mismas series y películas. Al punto de confundir ambas.
No es el caso de Marcelo Tinelli, cuando publicita expresamente una gaseosa, golosinas diversas o una casa de artefactos para el hogar, por ejemplo, mientras conduce "El show de Videomatch". O el que ocurre cuando que en la novela "Son amores" uno de sus protagonistas promociona un digestivo luego de comer, u otro que, mientras mira televisión, la cámara toma la pantalla donde se está viendo el aviso de un expectorante.
En Estados Unidos, la situación preocupa a los críticos de espectáculos, según informa el diario "Clarín", que reproduce una extensa nota del "The New York Times". "Los comerciales están cada vez más presentes", dijo Gary Ruskin, director ejecutivo de Commercial Alert, una asociación civil que intenta poner freno a la "sobrecomercialización" de los medios.
Según las cadenas de televisión, los anunciantes y las agencias de publicidad, para captar la atención de los consumidores -cada vez más proclives al zapping- apelan a métodos no convencionales. "Siempre estamos buscando nuevas maneras de llegar al público", dijo Bill Stewart, encargado de marketing de la marca de ropa "Dockers", propiedad de Levi Strauss, con sede en San Francisco, California, Estados Unidos. "Y tiene que encajar naturalmente en el programa, pero sin confundir. Buscamos algo orgánicamente integrado al guión", afirmó.
"Foote, Cone & Belding", la agencia de publicidad de Levi Strauss & Company, acaba de crear un nuevo comercial para Dockers. El aviso, protagonizado por el actor Ted Mattison, muestra a un marido que se despide de su mujer y de su hijo para viajar a Las Vegas a la despedida de soltero de un amigo. El tipo vuelve en estado calamitoso, excepto, claro, por sus pantalones Dockers, que están impecables.
Acuerdos
La aparición de los pantalones Dockers en el ciclo de Fox Sports es parte de un paquete de publicidad que Levi Strauss le compró a la cadena, que incluye tiempo comercial en ese y en otros programas. Ni el anunciante ni la cadena aceptaron informar sobre los términos del acuerdo, que se estima más allá de las seis cifras. Y, obviamente, Dockers no es la única marca que se infiltra en "The Best Damn Sports Show Period" sin avisar a los espectadores que se trata de un acuerdo publicitario. Por ejemplo, dos veces al mes los actores piden comida por teléfono a "Outback Steakhouse" y tres veces por semana, en el set se instala un bar en el que se sirve la limonada "Mark Anthony Brands". (Especial)
No es el caso de Marcelo Tinelli, cuando publicita expresamente una gaseosa, golosinas diversas o una casa de artefactos para el hogar, por ejemplo, mientras conduce "El show de Videomatch". O el que ocurre cuando que en la novela "Son amores" uno de sus protagonistas promociona un digestivo luego de comer, u otro que, mientras mira televisión, la cámara toma la pantalla donde se está viendo el aviso de un expectorante.
En Estados Unidos, la situación preocupa a los críticos de espectáculos, según informa el diario "Clarín", que reproduce una extensa nota del "The New York Times". "Los comerciales están cada vez más presentes", dijo Gary Ruskin, director ejecutivo de Commercial Alert, una asociación civil que intenta poner freno a la "sobrecomercialización" de los medios.
Según las cadenas de televisión, los anunciantes y las agencias de publicidad, para captar la atención de los consumidores -cada vez más proclives al zapping- apelan a métodos no convencionales. "Siempre estamos buscando nuevas maneras de llegar al público", dijo Bill Stewart, encargado de marketing de la marca de ropa "Dockers", propiedad de Levi Strauss, con sede en San Francisco, California, Estados Unidos. "Y tiene que encajar naturalmente en el programa, pero sin confundir. Buscamos algo orgánicamente integrado al guión", afirmó.
"Foote, Cone & Belding", la agencia de publicidad de Levi Strauss & Company, acaba de crear un nuevo comercial para Dockers. El aviso, protagonizado por el actor Ted Mattison, muestra a un marido que se despide de su mujer y de su hijo para viajar a Las Vegas a la despedida de soltero de un amigo. El tipo vuelve en estado calamitoso, excepto, claro, por sus pantalones Dockers, que están impecables.
Acuerdos
La aparición de los pantalones Dockers en el ciclo de Fox Sports es parte de un paquete de publicidad que Levi Strauss le compró a la cadena, que incluye tiempo comercial en ese y en otros programas. Ni el anunciante ni la cadena aceptaron informar sobre los términos del acuerdo, que se estima más allá de las seis cifras. Y, obviamente, Dockers no es la única marca que se infiltra en "The Best Damn Sports Show Period" sin avisar a los espectadores que se trata de un acuerdo publicitario. Por ejemplo, dos veces al mes los actores piden comida por teléfono a "Outback Steakhouse" y tres veces por semana, en el set se instala un bar en el que se sirve la limonada "Mark Anthony Brands". (Especial)







