01 Marzo 2005 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos 120 muertos y 200 heridos dejó ayer, en Hilla, centro de Irak, un atentado suicida con coche bomba que fue reivindicado por el grupo que lidera Abu Musab al Zarqawi. Se trata del más mortífero ataque de la resistencia islámica desde la caída del régimen de Saddam Hussein, en abril de 2003. Más de 120 de los heridos, muchos de ellos de extrema gravedad, continuaban ayer en los hospitales de la ciudad, por lo que no se descarta que la cifra de muertos aumente con las horas. Civiles, policías y guardias nacionales figuran entre las víctimas.
Ayer, a las 9.30 hora local, un suicida detonó su coche cargado de explosivos junto a la clínica situada en un concurrido mercado de Hilla, ciudad de mayoría chiíta ubicada a 100 kilómetros al sur de Bagdad.
Mujeres y niños
En el momento de la explosión, había muchas personas en el hospital para someterse a exámenes antes de ingresar a las fuerzas de seguridad. Muchas mujeres y niños, que iban al mercado, también resultaron víctimas del ataque. Numerosos socorristas intentaban ayer retirar cadáveres y heridos de entre muros destruidos y automóviles carbonizados. Decenas de cuerpos mutilados podían verse en el suelo tras la explosión.
Contacto con Bin Laden
En medio de la repulsa internacional por este atentado, una fuente del Pentágono, que pidió reserva de identidad, reveló que el líder de la red Al Qaeda (La Base), Osama Bin Laden, pidió recientemente a Al Zarqawi, su principal aliado en Irak, que considere a Estados Unidos como un objetivo de atentados terroristas. El funcionario explicó que la comunicación fue un hecho muy reciente. Agregó que se trataba de una amenaza no específica contra Estados Unidos, pero rehusó precisar los detalles por temor a comprometer los esfuerzos de Washington en su lucha contra el terrorismo. El Departamento de Seguridad Interna de EEUU advirtió a las agencias de todo el país respecto de información no específica -pero creíble- de planes de Al Qaeda para atacar el territorio norteamericano. Al Zarqawi, un extremista jordano, es una figura prominente entre los insurgentes islámicos que luchan contra las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos en Irak. (Télam-DPA)
Ayer, a las 9.30 hora local, un suicida detonó su coche cargado de explosivos junto a la clínica situada en un concurrido mercado de Hilla, ciudad de mayoría chiíta ubicada a 100 kilómetros al sur de Bagdad.
Mujeres y niños
En el momento de la explosión, había muchas personas en el hospital para someterse a exámenes antes de ingresar a las fuerzas de seguridad. Muchas mujeres y niños, que iban al mercado, también resultaron víctimas del ataque. Numerosos socorristas intentaban ayer retirar cadáveres y heridos de entre muros destruidos y automóviles carbonizados. Decenas de cuerpos mutilados podían verse en el suelo tras la explosión.
Contacto con Bin Laden
En medio de la repulsa internacional por este atentado, una fuente del Pentágono, que pidió reserva de identidad, reveló que el líder de la red Al Qaeda (La Base), Osama Bin Laden, pidió recientemente a Al Zarqawi, su principal aliado en Irak, que considere a Estados Unidos como un objetivo de atentados terroristas. El funcionario explicó que la comunicación fue un hecho muy reciente. Agregó que se trataba de una amenaza no específica contra Estados Unidos, pero rehusó precisar los detalles por temor a comprometer los esfuerzos de Washington en su lucha contra el terrorismo. El Departamento de Seguridad Interna de EEUU advirtió a las agencias de todo el país respecto de información no específica -pero creíble- de planes de Al Qaeda para atacar el territorio norteamericano. Al Zarqawi, un extremista jordano, es una figura prominente entre los insurgentes islámicos que luchan contra las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos en Irak. (Télam-DPA)
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