Sin control remoto

Los santiagueños se miraron al espejo y resolvieron por sí mismos.

01 Marzo 2005
BUENOS AIRES.- Son diversas las razones que tratan de explicar la victoria radical de Santiago del Estero y la primera derrota del PJ en la provincia tras la restauración constitucional. Lo importante, sin embargo, no es eso, sino cuán difícil puede ser ahora lograr un triunfo provincial desde el poder central por control remoto. Aun tratándose del radicalismo, cuando atraviesa un grave proceso de deterioro, y del presidente Kirchner, quien ejerce un poderío indiscutible sobre el oficialismo y las expectativas nacionales. Se trata de otro saldo de la crisis, caracterizado por los gestos autónomos de la sociedad frente a los intentos de mediatizarla con el viejo estilo que desprestigió finalmente a los grandes partidos tradicionales. De nada ha servido la intervención federal fuertemente atada a las decisiones de la Casa Rosada, ni el renovado desfile lugareño de figuras del gobierno central, ni los créditos, ni la mano dura contra la arcaica familia Juárez. Los santiagueños se miraron al espejo y resolvieron por sí mismos, con el discurso moderado del vencedor, tan alejado de la soberbia porteña. Cuando Kirchner acuda esta mañana al Congreso con su mensaje inaugural del 123° período ordinario de sesiones, no podrá ignorar ese panorama o nuevo rasgo de la política nacional. En todo caso, si lo hace, cometerá un error por no advertir que la confianza de la ciudadanía es hoy muy condicionada.

Entre correligionarios
Seguramente que el punto esencial del mensaje presidencial no será ese análisis, sino la victoria más importante del actual gobierno; es decir, el desenlace del canje de la deuda. Porque ha constituido un modelo de cohesión interna y fortaleza que ha sorprendido a los observadores internacionales más reconocidos, y en el que se advierte la seguridad con que Roberto Lavagna y su equipo calcularon con precisión un panorama financiero internacional favorable a la maniobra argentina. Precisamente ese gran éxito es otra demostración de la autonomía del electorado santiagueño, al que el oficialismo ofreció un candidato más preocupado por la fidelidad al poder de turno en Buenos Aires, que a los intereses de la provincia. Esa sumisión al poder partidario de turno seguramente se hará manifiesta en la asamblea legislativa del Congreso, cuando el Presidente dé cuenta del fin del default. Allí estará, como corresponde, una cantidad elevada de diputados y senadores que ovacionaron al correligionario Adolfo Rodríguez Saá cuando lo declaró y que difícilmente queden en silencio. Insolvencia y pesificación posterior, fue la peor herencia recibida por Kirchner, cuyo recuerdo hace público frecuentemente. Del brazo y por la calle, los correligionarios del endeudamiento y del default, circulan hoy aliados, con la certeza de que nada hará el PJ para impedirles nuevas candidaturas bajo la sigla histórica que acaba de ser derrotada en Santiago del Estero. (De nuestra Sucursal)

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