28 Febrero 2005 Seguir en 
La tentación era muy grande. Los políticos tucumanos consideraron que este 2005 era la oportunidad para sincerar el gasto público, sin necesidad de recurrir a la ampliación de partidas de recursos, como sucedió históricamente. O, en otras palabras: aprovechar el inesperado ingreso récord que se observó durante el ejercicio anterior para incrementar las partidas, incluso mucho más allá de la pauta inflacionaria.
El proyecto de Presupuesto General de Gastos y Cálculos de Recursos de la Administración Pública Provincial 2005 batirá un récord en materia de gastos; también de recursos por aquel maná fiscal que se arrastra desde 2004 y por el dinero que vendrá durante este ejercicio, vía coparticipación federal de impuestos, leyes especiales y la creciente recaudación provincial.
A nadie sorprende, por ejemplo, que la Legislatura tenga un gasto anual de $ 62,5 millones. O que el Poder Ejecutivo maneje, tal vez discrecionalmente, algunas partidas presupuestarias en aras de contener el gasto público en los municipios y en las comunas, por mencionar algunos sectores. En la Cámara explican que el aumento responde a la mejora salarial otorgada a los empleados; en la Casa de Gobierno usan el mismo argumento, aunque agregan que también habrá dinero para encarar obras públicas.
Obligado a hacer economías durante todo el año, el Gobierno cerraría el ejercicio con un superávit de $ 24 millones, casi la mitad de lo que el Ministerio de Economía declaró como saldo positivo en 2004. Si estas proyecciones fiscales se mantienen hacia los próximos cuatro años, será dificultoso que el Estado provincial acumule ahorros por $ 250 millones, tal como lo esbozó el gobernador José Alperovich, en sucesivos encuentros con sus técnicos.
Alperovich, fiel a su estilo, se encargó de analizar la distribución del dinero público, área por área, como lo hizo cuando fue ministro de Economía del ex gobernador Julio Miranda.
Como una manera de prever que las partidas presupuestarias no alcanzarán para algunos sectores del Estado, en el artículo 16 del proyecto que sería aprobado mañana en la Legislatura se faculta al Ejecutivo a extraer crédito de una de las cuentas madre: la Unidad de Organización 450 de la Secretaría de Hacienda. Y en esto hay que distinguir dos conceptos: la necesidad de adquirir bienes de capital para la modernización del aparato estatal y las transferencias para financiar gastos corrientes; es decir, más deuda.
Así es la trama...
Para este año, en general, no se prevén grandes contratiempos fiscales ni en la Nación ni en las provincias. El Palacio de Hacienda de la Nación le aseguró a Tucumán ingresos federales por $ 1.600 millones, aunque a juzgar por cómo se derrama la coparticipación, la cifra puede superar esa pauta.
No obstante, es imprescindible seguir la conducta de las finanzas públicas para saber cuál será el final de la película. El principio del filme muestra aquel aumento presupuestario del 64% (comparado con el año pasado), que coincide con un año electoral, pero que no admite comparación con la inflación proyectada en el 9% para todo el año.
El nudo de la obra tendrá que ver con la responsabilidad fiscal que tenga el Gobierno para administrar la cosa pública. Es decir, si el total de fondos se destinará a obras públicas que se ejecutarán durante este año o si, por el contrario, quedarán como ahorro fiscal para comprar parte de la deuda pública. Tal vez, Alperovich y sus funcionarios tengan que recurrir a la videoteca estatal para observar cuáles son los errores que no debe cometer su administración para que la película, que hasta ahora se presenta como un mero esparcimiento, no se convierta en una de terror, con déficit fiscales no queridos que tornen dificultoso el manejo de las cuentas tucumanas.
El proyecto de Presupuesto General de Gastos y Cálculos de Recursos de la Administración Pública Provincial 2005 batirá un récord en materia de gastos; también de recursos por aquel maná fiscal que se arrastra desde 2004 y por el dinero que vendrá durante este ejercicio, vía coparticipación federal de impuestos, leyes especiales y la creciente recaudación provincial.
A nadie sorprende, por ejemplo, que la Legislatura tenga un gasto anual de $ 62,5 millones. O que el Poder Ejecutivo maneje, tal vez discrecionalmente, algunas partidas presupuestarias en aras de contener el gasto público en los municipios y en las comunas, por mencionar algunos sectores. En la Cámara explican que el aumento responde a la mejora salarial otorgada a los empleados; en la Casa de Gobierno usan el mismo argumento, aunque agregan que también habrá dinero para encarar obras públicas.
Obligado a hacer economías durante todo el año, el Gobierno cerraría el ejercicio con un superávit de $ 24 millones, casi la mitad de lo que el Ministerio de Economía declaró como saldo positivo en 2004. Si estas proyecciones fiscales se mantienen hacia los próximos cuatro años, será dificultoso que el Estado provincial acumule ahorros por $ 250 millones, tal como lo esbozó el gobernador José Alperovich, en sucesivos encuentros con sus técnicos.
Alperovich, fiel a su estilo, se encargó de analizar la distribución del dinero público, área por área, como lo hizo cuando fue ministro de Economía del ex gobernador Julio Miranda.
Como una manera de prever que las partidas presupuestarias no alcanzarán para algunos sectores del Estado, en el artículo 16 del proyecto que sería aprobado mañana en la Legislatura se faculta al Ejecutivo a extraer crédito de una de las cuentas madre: la Unidad de Organización 450 de la Secretaría de Hacienda. Y en esto hay que distinguir dos conceptos: la necesidad de adquirir bienes de capital para la modernización del aparato estatal y las transferencias para financiar gastos corrientes; es decir, más deuda.
Así es la trama...
Para este año, en general, no se prevén grandes contratiempos fiscales ni en la Nación ni en las provincias. El Palacio de Hacienda de la Nación le aseguró a Tucumán ingresos federales por $ 1.600 millones, aunque a juzgar por cómo se derrama la coparticipación, la cifra puede superar esa pauta.
No obstante, es imprescindible seguir la conducta de las finanzas públicas para saber cuál será el final de la película. El principio del filme muestra aquel aumento presupuestario del 64% (comparado con el año pasado), que coincide con un año electoral, pero que no admite comparación con la inflación proyectada en el 9% para todo el año.
El nudo de la obra tendrá que ver con la responsabilidad fiscal que tenga el Gobierno para administrar la cosa pública. Es decir, si el total de fondos se destinará a obras públicas que se ejecutarán durante este año o si, por el contrario, quedarán como ahorro fiscal para comprar parte de la deuda pública. Tal vez, Alperovich y sus funcionarios tengan que recurrir a la videoteca estatal para observar cuáles son los errores que no debe cometer su administración para que la película, que hasta ahora se presenta como un mero esparcimiento, no se convierta en una de terror, con déficit fiscales no queridos que tornen dificultoso el manejo de las cuentas tucumanas.







