02 Julio 2002 Seguir en 
Los industriales azucareros tucumanos consideran que las salvaguardias que Chile estudia aplicar a la importación a ese país de fructosa de maíz (producto que compite con el azúcar) plantearían una situación de equidad en el mercado de los edulcorantes.
A fines de 2001 Chile pidió a la Organización Mundial de Comercio (OMC) una elevación de los aranceles a la importación de azúcar. Dado que en los últimos años la Argentina fue la gran abastecedora de las necesidades chilenas de azúcar, los trasandinos otorgaron a nuestro país un cupo de importación de 21.000 toneladas anuales del producto libre de gravámenes. Los otros azúcares que exporta Argentina pagan aranceles móviles, en función del precio internacional del producto. La política azucarera de Chile plantea una serie de bandas móviles de protección arancelaria, que asegura un costo de ingreso del producto a un valor de U$S400 aproximadamente.
Hoy la actividad azucarera chilena pide una salvaguardia para los edulcorantes derivados de la molienda de maíz -que son la glucosa, la fructosa 42 y la fructosa 53- debido a que, en forma aislada o combinada, cualquiera sea su proporción, son sustitutos del azúcar.
Igualdad
El presidente del CART, César Paz, planteó esta situación al secretario de Industria, Comercio y Minería de la Nación, Carlos Leone.
La entidad tucumana sostuvo que la investigación que se lleva a cabo en Chile sobre la salvaguardia pedida por la actividad azucarera de ese país implica poner en pie de igualdad la importación de todos los edulcorantes. "Los que provienen de la molienda de maíz no tienen aranceles, con lo cual ahora se plantearía habría ahora equidad en las condiciones de competencia de los edulcorantes", remarca el CART.
El centro industrial azucarero pidió a Leone que tenga en cuenta la situación planteada. "De no ser así -recalca- se verán afectadas las exportaciones de azúcar al país vecino, con notable perjuicio a la actividad más importante de nuestra provincia", señaló.
A fines de 2001 Chile pidió a la Organización Mundial de Comercio (OMC) una elevación de los aranceles a la importación de azúcar. Dado que en los últimos años la Argentina fue la gran abastecedora de las necesidades chilenas de azúcar, los trasandinos otorgaron a nuestro país un cupo de importación de 21.000 toneladas anuales del producto libre de gravámenes. Los otros azúcares que exporta Argentina pagan aranceles móviles, en función del precio internacional del producto. La política azucarera de Chile plantea una serie de bandas móviles de protección arancelaria, que asegura un costo de ingreso del producto a un valor de U$S400 aproximadamente.
Hoy la actividad azucarera chilena pide una salvaguardia para los edulcorantes derivados de la molienda de maíz -que son la glucosa, la fructosa 42 y la fructosa 53- debido a que, en forma aislada o combinada, cualquiera sea su proporción, son sustitutos del azúcar.
Igualdad
El presidente del CART, César Paz, planteó esta situación al secretario de Industria, Comercio y Minería de la Nación, Carlos Leone.
La entidad tucumana sostuvo que la investigación que se lleva a cabo en Chile sobre la salvaguardia pedida por la actividad azucarera de ese país implica poner en pie de igualdad la importación de todos los edulcorantes. "Los que provienen de la molienda de maíz no tienen aranceles, con lo cual ahora se plantearía habría ahora equidad en las condiciones de competencia de los edulcorantes", remarca el CART.
El centro industrial azucarero pidió a Leone que tenga en cuenta la situación planteada. "De no ser así -recalca- se verán afectadas las exportaciones de azúcar al país vecino, con notable perjuicio a la actividad más importante de nuestra provincia", señaló.







