Monopolio de la razón

Por Angel Anaya.

22 Febrero 2005
BUENOS AIRES.- El Presidente ha dicho que está dispuesto a destapar la olla de Ezeiza, pero como ya le ocurrió en otros casos, cada vez que procede así aparece dentro otra olla. Se trata de un proceso de continuidad que el país atraviesa con efecto multiplicador, desde hace tantos años como la crisis del Estado. En el trasfondo, aparece la indiferencia de la sociedad, descreída de sus representaciones políticas. Es evidente también una vez más, que el gobierno procura enfrentar el problema sin advertir que se trata de una cuestión mayor -política de Estado- que debería ser discutida con la oposición, antes de acudir al Congreso con una reforma del sistema de seguridad como la que se analiza. Se trata de centralizar en el Ministerio del Interior el control de los aeropuertos, disolviendo la Policía Aeronáutica Nacional. Cuando el proyecto de ley anunciado por el ministro Aníbal Fernández llegue a las cámaras, el rechazo será fuerte y la oposición ya anticipó que se debe interpelar al Poder Ejecutivo y no sacarse la ley abusando del número, como prometen ya los responsables de ambos bloques oficialistas. El caso es bastante testimonial de la gran dificultad para establecer diálogos, abusando de una mayoría temporal que convierte en enemigos a gobierno y oposición.

Las paradojas del canje
El excepcional espacio que está asumiendo la cuestión, en desmedro del desenlace favorable que se espera para la adhesión al canje de la deuda, revela las dificultades de Kirchner para invertir el interés público. Las apabullantes cifras del presunto tráfico de drogas durante años, en valijas que ningún sistema podría controlar por su número diario, son indicadores suficientes para posponer las expectativas que se están sucediendo. Entre ellas, la firme posibilidad de que una elevada oferta de canje por efectos de la situación financiera internacional y de la certeza de que no habrá modificaciones, provoque una entrada posterior de capitales que dificulte sostener el tipo de cambio sobrevaluado y el nivel de inflación. Sobre este último, el ministro Lavagna comenzó la semana advirtiendo que durante el presente ejercicio crecerá por encima de 2004, contrariando en ese sentido la opinión de Kirchner, casi simultánea. Se trata de una de las paradojas que acompañan la salida de la crisis y que dejó desacreditados los múltiples pronósticos negativos que se formularon sobre la reestructuración de la deuda. Esa situación puede poner en dificultades la política de Martín Redrado en el Banco Central, que mantiene el nivel de cambio fijo con elevada sobrevaluación del peso, relativamente compartido por Economía. (De nuestra Sucursal)

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