15 Febrero 2005 Seguir en 
El presidente Néstor Kirchner protagonizó la semana pasada el acto de entrega de más de $ 30 millones para infraestructura en diez universidades nacionales cercanas al oficialismo. La Universidad y el peronismo casi nunca han hecho migas, y el kirchnerismo quiere la revancha. Las primeras señales de esta disputa arrancaron en octubre, cuando se discutía el presupuesto 2005. Ya entonces, el rector de la UNT, Mario Marigliano, denunció que en ese reparto había favoritismo hacia las universidades lideradas por sectores afines al Presidente.
Si el kircherismo quiere capitalizar políticamente en las universidades, en la UNT el clima electoral empezó antes, mirando al recambio de autoridades que habrá allí en mayo de 2006. Pero Marigliano parece estar pensando en el "mientras tanto". Hace un par de semanas recordó su sangre radical, como animándose a soñar con un escaño en el Congreso. Y opinó que el radicalismo está "en crisis, falto de liderazgos". Venía de compartir las exclusivas playas de Mar de las Pampas con el legislador José Cano; con su ex secretario Ramiro Hernández y con su actual funcionario, José Hugo Saab. ¿Habrán estado evaluando allí la potencial candidatura de Marigliano a diputado nacional por el radicalismo? La UCR está más que venida a menos, pero el radicalismo universitario aprendió del peronismo todas las mañas, y aunque ha ido perdiendo terreno, todavía tiene restos para construir desde allí poder partidario. ¿O se habrán ilusionado acaso con una eventual "re-reelección" de Marigliano, reforma del Estatuto de la UNT mediante? Será cuestión de hacer números, que es lo suyo.
Precisamente, cuando LA GACETA le preguntó cómo veía a su gabinete, el rector dijo sentirse satisfecho "en particular con el ala económica". Una respuesta acorde con su origen profesional -el de Contador Público- pero alejada de aquello de que la educación no es un gasto, sino una inversión.
No se desmerece el esfuerzo del secretario administrativo de la UNT, el ingeniero Juan Carlos Reimundín, o de la contadora Lidia Ascárate (hermana de José Ricardo Ascárate, presidente de la Convención de la UCR) para que pueda seguir funcionando una Universidad con más del 90% de su presupuesto comprometido en sueldos.
Pero nada dijo Marigliano de los responsables de Posgrado, de Ciencia y Técnica o de Académica, cuyas áreas sí hacen a la naturaleza de una universidad pública: buscar excelencia académica en un marco de equidad.
Dijo, en cambio, que no se amplía la oferta académica en la UNT "porque el Consejo Superior es conservador". Más que conservador, el Consejo que él preside es "disciplinado", y en términos generales, discute lo que se impulsa desde el Rectorado.
Lo cierto es que esa dinámica impidió discutir en términos académicos acerca de la implementación del examen de ingreso a las facultades de la UNT que ya adoptaron ese mecanismo, y que sin quererlo engordan las billeteras de los dueños de los institutos que preparan alumnos.
Ejemplos: en Bioquímica, Química y Farmacia, el examen parece responder no sólo a la necesidad de mitigar las fallas del nivel medio, sino a las graves deficiencias edilicias y de laboratorios, que amenazan con afectar la tradición académica ante una eventual inscripción masiva. Una paradoja: Química y Biotecnología fueron incluidas como prioritarias por el Gobierno nacional, que hasta ofrece becas para alentarlas como opción de estudio.
Otra paradoja se plantea con el cupo de 240 ingresantes a Medicina. Desde ciertos ámbitos oficiales se afirma que en la Argentina sobran médicos: sin embargo, muchos flamantes egresados reconocen que en el interior del país hay trabajo. Pero que es "sacrificado". La semana pasada, el Gobierno riojano lanzó una búsqueda de médicos para cubrir cargos en el interior de la provincia. Ofrecían $ 2.500 mensuales. Y no lograban cubrir las plazas.
Si el kircherismo quiere capitalizar políticamente en las universidades, en la UNT el clima electoral empezó antes, mirando al recambio de autoridades que habrá allí en mayo de 2006. Pero Marigliano parece estar pensando en el "mientras tanto". Hace un par de semanas recordó su sangre radical, como animándose a soñar con un escaño en el Congreso. Y opinó que el radicalismo está "en crisis, falto de liderazgos". Venía de compartir las exclusivas playas de Mar de las Pampas con el legislador José Cano; con su ex secretario Ramiro Hernández y con su actual funcionario, José Hugo Saab. ¿Habrán estado evaluando allí la potencial candidatura de Marigliano a diputado nacional por el radicalismo? La UCR está más que venida a menos, pero el radicalismo universitario aprendió del peronismo todas las mañas, y aunque ha ido perdiendo terreno, todavía tiene restos para construir desde allí poder partidario. ¿O se habrán ilusionado acaso con una eventual "re-reelección" de Marigliano, reforma del Estatuto de la UNT mediante? Será cuestión de hacer números, que es lo suyo.
Precisamente, cuando LA GACETA le preguntó cómo veía a su gabinete, el rector dijo sentirse satisfecho "en particular con el ala económica". Una respuesta acorde con su origen profesional -el de Contador Público- pero alejada de aquello de que la educación no es un gasto, sino una inversión.
No se desmerece el esfuerzo del secretario administrativo de la UNT, el ingeniero Juan Carlos Reimundín, o de la contadora Lidia Ascárate (hermana de José Ricardo Ascárate, presidente de la Convención de la UCR) para que pueda seguir funcionando una Universidad con más del 90% de su presupuesto comprometido en sueldos.
Pero nada dijo Marigliano de los responsables de Posgrado, de Ciencia y Técnica o de Académica, cuyas áreas sí hacen a la naturaleza de una universidad pública: buscar excelencia académica en un marco de equidad.
Dijo, en cambio, que no se amplía la oferta académica en la UNT "porque el Consejo Superior es conservador". Más que conservador, el Consejo que él preside es "disciplinado", y en términos generales, discute lo que se impulsa desde el Rectorado.
Lo cierto es que esa dinámica impidió discutir en términos académicos acerca de la implementación del examen de ingreso a las facultades de la UNT que ya adoptaron ese mecanismo, y que sin quererlo engordan las billeteras de los dueños de los institutos que preparan alumnos.
Ejemplos: en Bioquímica, Química y Farmacia, el examen parece responder no sólo a la necesidad de mitigar las fallas del nivel medio, sino a las graves deficiencias edilicias y de laboratorios, que amenazan con afectar la tradición académica ante una eventual inscripción masiva. Una paradoja: Química y Biotecnología fueron incluidas como prioritarias por el Gobierno nacional, que hasta ofrece becas para alentarlas como opción de estudio.
Otra paradoja se plantea con el cupo de 240 ingresantes a Medicina. Desde ciertos ámbitos oficiales se afirma que en la Argentina sobran médicos: sin embargo, muchos flamantes egresados reconocen que en el interior del país hay trabajo. Pero que es "sacrificado". La semana pasada, el Gobierno riojano lanzó una búsqueda de médicos para cubrir cargos en el interior de la provincia. Ofrecían $ 2.500 mensuales. Y no lograban cubrir las plazas.







