14 Febrero 2005 Seguir en 
En el cordón de ambas veredas de la calle 25 de Mayo al 300 de esta capital existe una serie de rejillas, en su gran mayoría hundidas o fuera de su lugar, que constituyen verdaderas trampas para el peatón que no las advierta a tiempo. En particular, sobre la acera del naciente, aparece una cavidad muy grande, de la que -inclusive- sobresalen hierros retorcidos. Se trata de situaciones de vieja data que el paso del tiempo no hace sino agravar notoriamente.
No resulta comprensible que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, como encargada específica de la vía pública, permanezca indiferente frente a tales deficiencias, que se presentan en una de las arterias céntricas más transitadas de nuestra capital en todas las horas de la jornada. Como lo hemos repetido incontables veces, la regularidad del suelo que pisa el transeúnte dista de ser un tema menor, puesto que sus roturas generan la posibilidad de serios accidentes.
La autoridad -insistimos- debería constreñir a los propietarios de los frentes a que cumplan la ordenanza -tan conocida como escasamente observada- que manda tener las veredas en adecuadas condiciones.
No resulta comprensible que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, como encargada específica de la vía pública, permanezca indiferente frente a tales deficiencias, que se presentan en una de las arterias céntricas más transitadas de nuestra capital en todas las horas de la jornada. Como lo hemos repetido incontables veces, la regularidad del suelo que pisa el transeúnte dista de ser un tema menor, puesto que sus roturas generan la posibilidad de serios accidentes.
La autoridad -insistimos- debería constreñir a los propietarios de los frentes a que cumplan la ordenanza -tan conocida como escasamente observada- que manda tener las veredas en adecuadas condiciones.







