Las piezas se mueven en el tablero

Confianza del oficialismo para manejar los tiempos de las elecciones de este año.

13 Febrero 2005
El oficialismo se plantó en el centro del ring y planea regular el ritmo del combate político para 2005. Tamaña confianza se sustenta en la cercanía que exhibe el gobernador José Alperovich con la Casa Rosada. Hasta el 23 de octubre median 259 jornadas llenas de incógnitas y acechanzas. Durante ese lapso la suficiencia gubernamental estará a prueba, probablemente a causa de los actos propios más que por los ajenos. La ausencia de una fiscalización sistemática y persistente desde los ámbitos legislativos favorece la consolidación del proyecto que regentea el poder desde el 29 de octubre de 2003.
El recio hostigamiento a que la Interbloques sometió a la gestión de Julio Miranda en la Legislatura anterior es parte de un pasado que difícilmente haya dejado cría en los bloques no peronistas. En aquella Cámara, Miranda apenas tuvo 27 votos para sancionar la reforma constitucional, que se empantanó finalmente en la Justicia por vicios legales. Con Fernando Juri a la cabeza del Poder Legislativo, el proyecto reformista de la Carta Magna de 1990 sumó 30 votos.
Ninguno de los ministros enfrentó un interrogatorio abierto en el recinto parlamentario, lo que es obra de la muñeca del vicegobernador y de la tibieza de los partidos opositores. Se entiende así por qué la Casa de Gobierno está tranquila. Las denuncias que se radican en Tribunales preocupan más que las acciones específicamente parlamentarias. Y no es que la acción investigadora de la Justicia haya puesto en peligro la libertad de ningún funcionario, ni tampoco destapado algún asunto turbio, ni que existan indicios de que ello vaya a ocurrir. El sistema de protección constitucional que beneficia a los ministros lentifica los procedimientos.
No obstante, un fastidio inocultable se apodera de las máximas esferas políticas por la repercusión mediática que alcanzan algunos hechos. La guerra por la ubicación de los depósitos de basura salpicó inesperadamente al propio Alperovich y a Domingo Amaya, intendente de la capital.
El dueño del predio de Pacará Pintado -Mario Criado- insinuó que si él iba preso, arrastraría a aquellos. Basó esa convicción en que si aquel depósito funcionaba era porque el Gobierno lo quería. La sombra de una hipotética irregularidad sacó de quicio al gobernador y al intendente. La denuncia radicada en la Justicia por el caso Gasnor dejó en situación incómoda al ministro de Economía, Jorge Jiménez. Francisco Pisa, un juez designado a propuesta del Ejecutivo, tras la supresión del Consejo Asesor de la Magistratura, deberá estudiar la causa. Esos episodios que rozan a jerarcas del poder indignan por su potencial efecto erosivo en un año electoral. Inéditamente, Alperovich empezó a ensayar el despegue, al dejar librado a su suerte al funcionario en problemas.

Estrategia preventiva
Volvió de la Casa Rosada con el optimismo renovado. Tras el encuentro con el presidente Néstor Kirchner, Alperovich renovó su convicción de que la alianza política con la Casa Rosada consolida su situación en Tucumán. El gobernador advierte que el santacruceño aspira a incorporar diputados que le sean leales en el segundo tramo de su gestión y le garanticen autonomía respecto del duhaldismo.
Las candidaturas de Beatriz Rojkés de Alperovich y de Stella Maris Córdoba -supuestamente ya bendecidas por Kirchner- satisfarían acabadamente ese criterio. Sin embargo, en lo más alto del oficialismo, se anticipa que la decisión alumbrará unos cuatro meses antes de los comicios del 23 de octubre. "No queremos que la oposición comience a estrujarlas muy temprano", razonan en los despachos próximos al jefe de Estado. La esposa de este, con todo, despliega una profusa actividad proselitista por todo el territorio, incluyendo a la propia sede del Gobierno federal.
Las cosas parecen sencillas en el papel. No obstante, hay quienes pretenden dificultar la ofensiva alperovichista en el PJ. Habría, en efecto, una convocatoria a elecciones internas partidarias no bien Kirchner firme el decreto que llama a votar a la ciudadanía el 23 de octubre. De esa manera, se intentaría evitar que el congreso del partido -dominado por el alperovichismo- elija la lista de postulantes a diputados. En las franjas refractarias al proyecto del gobernador no se admite que la primera dama se alce con el primer puesto de la lista sin cicatriz alguna.
La otra cuestión más compleja es la de si corresponde atribuir al PJ la tercera banca de diputados que se renovará en octubre. Esta posición es clave para poder sostener políticamente a la dupla Rojkés de Alperovich-Córdoba, titulares teóricos del primer y segundo puesto. El escaño es ocupado ahora por José Ricardo Falú, un político que está lejos del alperovichismo. La interpretación que invoca el mundo oficial da por sentada que la tercera plaza es del PJ por ser Falú un afiliado a ese partido. Además, arguye que es inaplicable al caso la segunda parte del artículo 4 del decreto 1.246, cuando establece que si el primer postulante es de un sexo, el segundo debe serlo del opuesto. Es un ajedrez político y jurídico, que tiende a compatibilizar intereses divergentes.
Falú permaneció al margen de esos conciliábulos en la cumbre, pero halla endeble la ingeniería jurídica que se construye en Casa de Gobierno. En su derredor se dice que el diputado electo en 2001 por el Frente de Todos, mantiene su diagnóstico negativo respecto del PJ tucumano. "Políticamente la banca pertenece al Movimiento de Participación Ciudadana (MPC) y subjetivamente es mía", razonó ante sus amigos. A esos ingredientes, adicionó otro de naturaleza política. "Los más de 80.000 tucumanos que me votaron, eligieron a un hombre que no representaba al PJ tucumano", explicó en la intimidad.
Falú está convencido de que la tesis que impulsa el oficialismo es jurídicamente incorrecta, ya que no puede haber dos mujeres en los primeros lugares. En el supuesto de que el juez federal Jorge Parache no le diera la razón, avanzaría hacia la Cámara Electoral Nacional. Los amigos del diputado presagian que puede haber una escalada ruidosa, atendiendo el perfil polémico del ex ministro de Gobierno.

El verticalismo
Sin las turbulencias del PJ y con la intención de reforzar los mecanismos piramidales de mando, en el bussismo se cocinan decisiones de fondo. En octubre, FR pondrá otra vez en carrera al ex gobernador Antonio Bussi, en la cabeza de lista. Este aún se halla preso en un domicilio de Pilar por disposición del juez federal Parache, que investiga la desaparición del ex senador peronista Guillermo Vargas Aignasse.
Aún no está condenado, por lo que FR espera aprovechar el ascendiente que ejerce sobre franjas de la sociedad, en la búsqueda de la reedición de polarizaciones electorales de años anteriores. En verdad, se descontaba que Bussi reaparecería en 2005.
El concejal Miguel Brito y el legislador Ernesto Padilla son nombres que circulan en FR para secundar a Bussi. Brito, con todo, tendría más chance de ser el ungido en razón de su proximidad a la familia Bussi y a la prédica del partido.
Paralelamente, al ex gobernador se le daría el status de presidente vitalicio de FR. En ese reparto de posiciones, al senador Ricardo Bussi le tocará conducir el partido, rodeado de gente de su confianza en la conducción y en la asamblea partidaria. El verticalismo hace punta con la idea de fortificar al senador Bussi en el mando del partido.
La otra elección que está en la agenda, pero que no acapara aún la atención de los partidos, es la de convencionales constituyentes.
En el Gobierno no dan pistas concretas acerca de si se efectuará el 23 de octubre, junto con la nacional, pero es altamente probable que lo sea. La administración alperovichista oculta algunas cartas para no descubrir su juego. Espera que los otros muestren sus fichas. La iniciativa está en manos de Alperovich.

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