13 Febrero 2005 Seguir en 
La tragedia de "República Cromagnon" marca un antes y un después en una generación argentina. La forma en la que murieron casi 200 personas, con un promedio de edad de 23 años, hace mucho más penoso el suceso. Todas las muertes son terribles, cualquiera que sea su naturaleza. Pero en Cromagnon había más de 4.000 personas que lo único que querían era a escuchar música. Fueron a darse un baño de pasión, a compartir con amigos y desconocidos ese ritual que tiene antecedentes con el nacimiento de la humanidad.En Cosquín, el ritual se reeditó; pero nada ni nadie podrá hacer olvidar ese dramático fin de año. Las consignas fueron recurrentes. Y sólo faltó que, tal como hicieron los actores hace algunos años cuando las modelos se adueñaron de las pantallas, se dijera: "somos cantores, queremos cantar". En el ambiente había mucha bronca. Si bien todos se hicieron cargo de las culpas, aunque aseguraron que son compartidas, criticaron las decisiones gubernamentales de clausurar todos los lugares donde se podía brindar un recital. Es imposible detener a la música. Es imposible detener algo que está siempre en el ambiente, como el aire, o como la tierra. Porque la música nos acompaña en todo momento, desde quien escucha la radio, hasta quien silba, o ahora, tecnología mediante, con los famosos ring-tones de los celulares. El filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche decía: "sin música, la vida sería un error". Córdoba puede jactarse de ser durante el verano un polo de referencia musical. Con maxieventos como el ya tradicional Cosquín de folclore, o la nueva, aunque beneficiosa para los fanáticos, antinomia entre el Cosquín-Rock o el Siempre Rock que pasó este fin de semana. Pero, además, durante estos días se realizará el festival de cuarteto y cumbia... también en Cosquín.
Tony Molteny, el líder de Karma Sudaca, lo dijo luego del show que brindaron en el predio de San Roque: "lo que importa es la música, si aquí pueden estar juntos fanáticos del reggae, del pop, del rock y de cualquier otro estilo, me aleja mucho; si este es el resurgimiento del rock nacional, bienvenido".
Amansadora
Se ha demostrado que la música amansa a las fieras, y muchas veces se utilizaron los resultados de este experimento para hacer comparaciones odiosas. Hasta en los famosos pogos que se arman en cada recital de rock hay una comunión, por más violenta que parezca. Se trata justamente de disfrutar juntos de lo que les gusta.
El compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski afirmaba: "en verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco". Para Kurt Cobain, el mítico líder de Nirvana, "la música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor". Por todo esto suena hasta ridículo pretender clausurar la música. Nos ocupemos de la seguridad, de no permitir que la corrupción se siga enquistando en la sociedad, de brindarles garantías a quienes quieren disfrutar del espectáculo. Pero no cercenemos.
De que la música puede convertirse en un vicio, no hay dudas. Pero a diferencia de otro tipo de expresiones, no es perniciosa. En Tucumán ya se están desarrollando los famosos bailes de carnaval. Miles de personas se juntan en decenas de locales en toda la provincia para festejar. Y la música es la principal invitada. No por nada la industria discográfica es una de las más poderosas del mundo. Y se siguen explotando vetas que tienen como aliados principales a las partituras. El indio Zubin Mehta, que dirigió la Filarmónica de New York durante 12 años, afirmaba: "la música tiene una gran importancia para acallar la violencia. Es un paréntesis de paz dentro de la agitación de nuestros días". ¿Nosotros, entonces, seremos capaces de acallarla?
Tony Molteny, el líder de Karma Sudaca, lo dijo luego del show que brindaron en el predio de San Roque: "lo que importa es la música, si aquí pueden estar juntos fanáticos del reggae, del pop, del rock y de cualquier otro estilo, me aleja mucho; si este es el resurgimiento del rock nacional, bienvenido".
Amansadora
Se ha demostrado que la música amansa a las fieras, y muchas veces se utilizaron los resultados de este experimento para hacer comparaciones odiosas. Hasta en los famosos pogos que se arman en cada recital de rock hay una comunión, por más violenta que parezca. Se trata justamente de disfrutar juntos de lo que les gusta.
El compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski afirmaba: "en verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco". Para Kurt Cobain, el mítico líder de Nirvana, "la música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor". Por todo esto suena hasta ridículo pretender clausurar la música. Nos ocupemos de la seguridad, de no permitir que la corrupción se siga enquistando en la sociedad, de brindarles garantías a quienes quieren disfrutar del espectáculo. Pero no cercenemos.
De que la música puede convertirse en un vicio, no hay dudas. Pero a diferencia de otro tipo de expresiones, no es perniciosa. En Tucumán ya se están desarrollando los famosos bailes de carnaval. Miles de personas se juntan en decenas de locales en toda la provincia para festejar. Y la música es la principal invitada. No por nada la industria discográfica es una de las más poderosas del mundo. Y se siguen explotando vetas que tienen como aliados principales a las partituras. El indio Zubin Mehta, que dirigió la Filarmónica de New York durante 12 años, afirmaba: "la música tiene una gran importancia para acallar la violencia. Es un paréntesis de paz dentro de la agitación de nuestros días". ¿Nosotros, entonces, seremos capaces de acallarla?







