12 Febrero 2005 Seguir en 
Al finalizar la semana judicial se estimaba que en diferentes juzgados porteños se habían hecho no menos de 30 presentaciones solicitando prescripciones penales en otras tantas causas, si bien no se pudo determinar a cuantas personas procesadas alcanzaban esos casos. Tampoco se conoce el número de solicitudes con el mismo fin en todo el país, de acuerdo con la polémica reforma del Código Penal sancionada por el Congreso. A la vez, se confirmaba que el Poder Ejecutivo se propone remitir al parlamento a comienzos de marzo una ley complementaria para atemperar al temor público a la prescripción de casos de corrupción. Por su parte, es ahora considerable mayoría los juristas calificados que sostienen el principio de ley más benigna y prefieren apuntar a los jueces responsables de haber provocado esa reforma, mediante las extraordinarias demoras de trámites judiciales que obligaron al Poder Legislativo a su decisión pluralista de fijar causales concretas de prescripción. Será muy poco en ese sentido lo que pueda modificar una futura ley y, si se decide derogar la reformadora, sus efectos consumados no podrán ser anulados. Según los juristas puros la inquietud provocada no se justifica, pero los que tienen mejor visión política advierten que sus consecuencias pueden ser muy perturbadoras en un año electoral, pues seguramente aparecerán casos muy sonados.
Promesa incumplible
La Central de Trabajadores Argentinos que encabeza Víctor Di Gennaro ha comunicado al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que tiene cubiertas ya todas las exigencias planteadas por la cartera laboral para obtener personería gremial, al igual que la CGT, depositaría exclusiva de esa condición. La personería gremial es la única que faculta a una organización sindical para la representación específica de los trabajadores; es decir, todo lo relacionado con el contrato de trabajo. Las que carecen de ella tienen tan solo personería jurídica o, lo que es lo mismo, poco más que un sello. Lo singular es que a la CTA pertenecen sectores kirchneristas-transversalistas, a los que se prometió la personería amplia, pero el paso del tiempo demostró que están muy lejos de un caudal de afiliados que le permita el presidente Kirchner dejar a la CGT sin el tesoro exclusivo y excluyente que la convirtió durante décadas en brazo sindical del peronismo y dueña del poder gremial. A lo sumo, el gobierno, puede influir, como en el caso de la huelga de subterráneos, para que sus seguidores en la CTA salgan beneficiados, pero estos comparten en la Unión Tranviarios Automotor su poder de movilización con el moyanismo. Di Gennaro y quienes confiaron en la posible personería gremial, piensan enfrentar el año electoral reclamando la libertad de asociación sindical, algo que en el justicialismo es visto como una peligrosa pérdida de poder. (De nuestra Sucursal)
Promesa incumplible
La Central de Trabajadores Argentinos que encabeza Víctor Di Gennaro ha comunicado al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que tiene cubiertas ya todas las exigencias planteadas por la cartera laboral para obtener personería gremial, al igual que la CGT, depositaría exclusiva de esa condición. La personería gremial es la única que faculta a una organización sindical para la representación específica de los trabajadores; es decir, todo lo relacionado con el contrato de trabajo. Las que carecen de ella tienen tan solo personería jurídica o, lo que es lo mismo, poco más que un sello. Lo singular es que a la CTA pertenecen sectores kirchneristas-transversalistas, a los que se prometió la personería amplia, pero el paso del tiempo demostró que están muy lejos de un caudal de afiliados que le permita el presidente Kirchner dejar a la CGT sin el tesoro exclusivo y excluyente que la convirtió durante décadas en brazo sindical del peronismo y dueña del poder gremial. A lo sumo, el gobierno, puede influir, como en el caso de la huelga de subterráneos, para que sus seguidores en la CTA salgan beneficiados, pero estos comparten en la Unión Tranviarios Automotor su poder de movilización con el moyanismo. Di Gennaro y quienes confiaron en la posible personería gremial, piensan enfrentar el año electoral reclamando la libertad de asociación sindical, algo que en el justicialismo es visto como una peligrosa pérdida de poder. (De nuestra Sucursal)







