Impunidad

La historia se repite en el tratamiento de la basura.

12 Febrero 2005
Sorprendido en falta por una inspección veraniega de concejales en el cada vez más grande depósito de basura de Pacará Pintado, el empresario Mario Criado se defendió con dos frases conflictivas. "Yo estoy funcionando porque el Gobierno me deja que funcione", dijo primero, y luego remató: "si yo tengo que ir en ?cana? voy a ir junto a Alperovich y a Amaya". No reconoció que el predio esté en infracción, pero sus palabras dejaron la sensación de que asentía; y también parecía hacer gala de impunidad.
Los antecedentes en el tema del tratamiento de la basura en Tucumán remiten casi sistemáticamente a la impunidad. Amparadas en los constantes atrasos gubernamentales para pagar el servicio, y en el terror que puede generar en una comunidad la falta de recolección de residuos, las empresas concesionarias siempre se permitieron "licencias" que terminaron en multas impagas o apeladas. Así pasó con la empresa 9 de Julio -recolectora de residuos-, que dejó de contaminar el predio de Los Vázquez sólo cuando debió cerrarlo presionada por la Justicia, que había impuesto una multa diaria tanto a la empresa como a la Municipalidad.
También parece ser habitual la firma de convenios que dan lugar a que los controles sean difíciles de hacer y a que las empresas puedan cambiar las condiciones del servicio. Eso parece ocurrir ahora: no sólo no se sabe quién debe controlar a la planta -que está en terrenos de La Banda del Río Salí pero recibe basura de Yerba Buena, Las Talitas, Banda del Río Salí y la capital- sino que las opiniones sobre ella son diferentes. Mientras los ediles dicen que el predio de Pacará Pintado es peor que el de Los Vázquez, la titular de Medio Ambiente de la Provincia, Patricia Jalil de Arriazu, dice que la empresa está cumpliendo con las normas. ¿Quién tiene razón? ¿Puede ocurrir algo semejante a lo que pasó con Minera Alumbrera, que fue autorizada por un gobierno a construir un mineralducto y torres de alta tensión y luego fue sancionada por contaminar? ¿Tiene razón el defensor del pueblo cuando afirma que la planta de Pacará Pintado puede colapsar en cuatro meses, o tiene razón el empresario, que sostiene que su manera de tratar la basura es la mejor que se puede conseguir ahora? ¿Qué tienen para decir Amaya y Alperovich, que pusieron a Criado donde está?
Hasta ahora hay unos pocos elementos objetivos.
Criado, que trataba 160 toneladas de basura por día, desde el 6 de diciembre debe tratar casi 700. Y parece que no tenía plata para adecuar las instalaciones, razón por la cual el Gobierno le dio un adelanto de 500.000 pesos.
El predio contamina en mayor o menor medida, según quién opine. Si se escucha a los vecinos, se recibirán denuncias sobre aumento de casos de fiebre, hepatitis, varicela, diarrea y de enfermedades de la piel, así como respecto del mal olor en la zona.
El acuerdo con la empresa es poco claro si, a cuatro meses de firmado, el empresario anuncia que llevará los residuos a Burruyacu y el ministro de la Producción, José Manuel Paz, reconoce que esto implicará un aumento del costo del servicio.
El convenio con Pacará Pintado vino a salvar a las autoridades de la bomba de tiempo en que se había transformado el predio administrado por la empresa 9 de Julio. Si consideramos que tras la escandalosa contaminación de Los Vázquez todos salieron bien parados; que además varias comunas violan la ley porque tiran la basura a cielo abierto y contaminan, y que en la capital hay más de 100 basurales clandestinos generados por vecinos y comerciantes desaprensivos, es fácil pensar que la sensación de impunidad que transmite Criado tiene sustento. Acá nadie "va en cana" por contaminar o tirar basura. Tampoco parece que le importe demasiado a la gente, mientras haya alguien que se lleve la basura de la puerta de su casa.

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