10 Febrero 2005 Seguir en 
Es por todos conocida la importancia que los cajeros automáticos tienen, en la actualidad, en las mil y una instancias de la vida diaria de la población. No en vano suele hablarse del fenómeno de la bancarización. Pero sucede que nuestra capital no tiene ese servicio con la abundancia que merecería una urbe poblada por más de 500.000 habitantes.
El problema está a la vista cuando se advierten las inmensas filas del público que aguarda -y no solamente los días de pago de sueldos- frente a los cajeros existentes en las instituciones bancarias. La cuestión se agrava por el hecho de que, además, en muchos casos, tales máquinas están fuera de funcionamiento, o descargadas, en las horas pico. Está de más detallar los inconvenientes que, de esta clase de situaciones, derivan para el público en general.
La cuestión debiera ser estudiada seriamente por los bancos en general, a fin de que incrementen el número de los referidos aparatos, para facilitar así todas las operaciones que se realizan por medio de ellos, y sobre cuya significación sería ocioso abundar. En otras ciudades del país, hay muchos más cajeros que los que hay en Tucumán.
El problema está a la vista cuando se advierten las inmensas filas del público que aguarda -y no solamente los días de pago de sueldos- frente a los cajeros existentes en las instituciones bancarias. La cuestión se agrava por el hecho de que, además, en muchos casos, tales máquinas están fuera de funcionamiento, o descargadas, en las horas pico. Está de más detallar los inconvenientes que, de esta clase de situaciones, derivan para el público en general.
La cuestión debiera ser estudiada seriamente por los bancos en general, a fin de que incrementen el número de los referidos aparatos, para facilitar así todas las operaciones que se realizan por medio de ellos, y sobre cuya significación sería ocioso abundar. En otras ciudades del país, hay muchos más cajeros que los que hay en Tucumán.







