30 Junio 2002 Seguir en 
Las estructuras tradicionales están en crisis; los cambios son cada vez más rápidos y nos empujan a adecuarnos al contexto con agilidad. Esta nueva realidad requiere desarrollar una capacidad vital a la hora de intentar protagonizar el presente y crear nuestro futuro, la apertura al aprendizaje.
En las organizaciones empresariales "estar abierto al aprendizaje? es ya una ventaja competitiva, en tanto el futuro se muestra más promisorio para aquellas empresas que saben cómo ampliar continuamente su abanico de respuestas para generar calidad, el valor que debe producir una organización si quiere garantizar su supervivencia.
Una organización que aprende es aquella que tiene una competencia nueva, para resolver creativamente sus problemas.
Diversos autores desarrollaron la idea de aprendizaje en la organización, aprendizaje organizacional, organización inteligente, etc.
Peter Senge, en su descripción de la Organización Inteligente, establece que "Ya no basta con tener a una persona que aprenda para la organización. Ya no es posible ordenar a los demás que sigan las órdenes del gran estratega. Las organizaciones que cobrarán relevancia en el futuro serán las que descubran cómo aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de la gente en todos los niveles de la organización".
Fácil prueba
Para saber si nuestra organización transita por esta senda, bastará hacerse las siguientes preguntas: Nuestra empresa, ¿se anima a experimentar, investigar nuevos enfoques y aprender de su experiencia?
¿Somos una empresa creativa, promoviendo espacios de aprendizaje y reflexión en todos sus miembros?
¿Revisamos y reflexionamos sobre la manera de hacer y pensar la organización?
Por todo esto, las organizaciones más exitosas serán aquellas que:
1. Generen mecanismos de aprendizaje organizacional.
2. Quieran ver al conflicto como una oportunidad, un espacio para aprender y cambiar.
3. Que puedan promover en sus miembros su propio desarrollo y crecimiento personal.
4. Que incorporen nuevos mecanismos de resolución de problemas, principalmente participativos.
5. Que puedan superar la cultura del individualismo y pasar a una cultura cooperativa y de mayor colaboración, tanto entre las personas como en los distintos grupos.
Para lograr esta apertura al aprendizaje, debemos predisponernos positivamente a los siguientes ejercicios mentales:
1. Empezar, por lo primero: reconocer que los resultados negativos me dicen que hay cosas que no sabemos aún.
2. Entender que el aprendizaje es un proceso que lleva su tiempo y que muchas veces nos hace transitar por espacios de ambigüedad. Nuestra flexibilidad para transitar estos espacios irá permitiendo desarrollar la confianza en nosotros mismos para relacionarnos con lo nuevo o lo desconocido.
3. Necesitaremos poner en práctica el desafío de desaprender viejas maneras de pensar y comportarnos, para permitirnos transformar nuestras acciones y así tener el camino y la posibilidad de crear nuevos y mejores resultados.
Nuestras empresas deben ver al aprendizaje como la puerta de acceso a la mejora continua y con esto a la posibilidad de lograr su misión: incrementar la productividad y valor económico, y sostener un espacio de desarrollo y realización personal de sus miembros.
Por José Blunda, Desarrollo de Recursos Humanos en Organizaciones y Empresas.
En las organizaciones empresariales "estar abierto al aprendizaje? es ya una ventaja competitiva, en tanto el futuro se muestra más promisorio para aquellas empresas que saben cómo ampliar continuamente su abanico de respuestas para generar calidad, el valor que debe producir una organización si quiere garantizar su supervivencia.
Una organización que aprende es aquella que tiene una competencia nueva, para resolver creativamente sus problemas.
Diversos autores desarrollaron la idea de aprendizaje en la organización, aprendizaje organizacional, organización inteligente, etc.
Peter Senge, en su descripción de la Organización Inteligente, establece que "Ya no basta con tener a una persona que aprenda para la organización. Ya no es posible ordenar a los demás que sigan las órdenes del gran estratega. Las organizaciones que cobrarán relevancia en el futuro serán las que descubran cómo aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de la gente en todos los niveles de la organización".
Fácil prueba
Para saber si nuestra organización transita por esta senda, bastará hacerse las siguientes preguntas: Nuestra empresa, ¿se anima a experimentar, investigar nuevos enfoques y aprender de su experiencia?
¿Somos una empresa creativa, promoviendo espacios de aprendizaje y reflexión en todos sus miembros?
¿Revisamos y reflexionamos sobre la manera de hacer y pensar la organización?
Por todo esto, las organizaciones más exitosas serán aquellas que:
1. Generen mecanismos de aprendizaje organizacional.
2. Quieran ver al conflicto como una oportunidad, un espacio para aprender y cambiar.
3. Que puedan promover en sus miembros su propio desarrollo y crecimiento personal.
4. Que incorporen nuevos mecanismos de resolución de problemas, principalmente participativos.
5. Que puedan superar la cultura del individualismo y pasar a una cultura cooperativa y de mayor colaboración, tanto entre las personas como en los distintos grupos.
Para lograr esta apertura al aprendizaje, debemos predisponernos positivamente a los siguientes ejercicios mentales:
1. Empezar, por lo primero: reconocer que los resultados negativos me dicen que hay cosas que no sabemos aún.
2. Entender que el aprendizaje es un proceso que lleva su tiempo y que muchas veces nos hace transitar por espacios de ambigüedad. Nuestra flexibilidad para transitar estos espacios irá permitiendo desarrollar la confianza en nosotros mismos para relacionarnos con lo nuevo o lo desconocido.
3. Necesitaremos poner en práctica el desafío de desaprender viejas maneras de pensar y comportarnos, para permitirnos transformar nuestras acciones y así tener el camino y la posibilidad de crear nuevos y mejores resultados.
Nuestras empresas deben ver al aprendizaje como la puerta de acceso a la mejora continua y con esto a la posibilidad de lograr su misión: incrementar la productividad y valor económico, y sostener un espacio de desarrollo y realización personal de sus miembros.
Por José Blunda, Desarrollo de Recursos Humanos en Organizaciones y Empresas.







