Atlético Tucumán comenzó la era Sava con la "bendición" de la lluvia

Atlético Tucumán comenzó la era Sava con la "bendición" de la lluvia

El entrenador dirigió ayer su primera práctica. Debutará el miércoles frente a Banfield, por la novena fecha de la Copa de la Liga.

Atlético Tucumán comenzó la era Sava con la bendición de la lluvia Foto: Prensa CAT

Las investigaciones sugieren que las lluvias tienen un efecto terapéutico sobre nuestras emociones. Así como la lluvia elimina la suciedad y el polvo del medio ambiente, también ayudan a limpiar nuestras emociones. Hoy Atlético Tucumán comenzó un nuevo ciclo, esta vez comandado por Facundo Sava como entrenador y, justamente, lo hizo bajo un diluvio que todos esperan haya sido purificador.

Para los creyentes en la rama zen, el feng shui y la espiritualidad, los días de lluvia brindan la oportunidad de dejar de lado la energía y las emociones negativas que pueden haberse acumulado con el tiempo. Esta mañana, luego de la presentación oficial del cuerpo técnico que fue encabezada por Mario Leito en el gimnasio, todos los jugadores salieron a la cancha del complejo a relajar las piernas tras el intenso partido del sábado.

Dicen los especialistas que realizar actividades como bailar (o entrenarse) bajo la lluvia, dar un paseo o simplemente contemplar el aguacero puede ofrecer una sensación de liberación. Es una oportunidad para eliminar nuestras preocupaciones y empezar de nuevo. Justo lo que buscan todos en 25 de Mayo y Chile. Es que el torneo empezó torcido y el equipo cosechó apenas cuatro puntos de 24 y convirtiendo un solo gol, por lo que la situación es alarmante.

Hay un dato más perturbador: el equipo lleva siete partidos consecutivos sin hacer un gol, algo inédito en sus 121 años. Hasta el partido con River, el “decano” había igualado una racha negativa que se había dado en dos ocasiones. En 1982, en el Anual de la Liga con “Chamaco” Rodríguez como entrenador y en el Nacional B de 1992-93 el “decano” repitió una seguidilla de cinco juegos sin anotar.

“No sé si fue justo el resultado, no tuvimos buen juego pero creamos situaciones y lo podríamos haber ganado. Nos fuimos con una sensación fea, generamos situaciones nos falta esa cuota de suerte, sabemos que el presente es malo y nosotros lo tenemos que sacar adelante”, respondió Nicolás Castro, una vez consumado el 0-0 entre Vélez y Atlético.

Es verdad que el “decano” tuvo las situaciones más claras, sobre todo en los últimos 10 minutos, lapso en el que terminó convirtiendo a Tomás Marchiori como figura, pero en el que también se perdió dos jugadas clarísimas, en las que Matías Orihuela, primero, y Mateo Bajamich, después, no pudieron abrir el marcador con el arco totalmente desguarnecido.

¿Por qué Atlético sigue sin convertir? Está claro que hubo y hay impericia a lo largo de estos partidos, pero también es verdad que las situaciones insólitas, como las oportunidades desperdiciadas el sábado, estuvieron a la orden del día. “¡Qué salados venimos!”, resumió un plateísta el sábado cuando Bajamich no pudo definir luego de una habilitación de Guillermo Acosta (hubo desvío en el defensor). Fue raro lo que pasó: el delantero hizo el movimiento para impactar con la derecha, pero a último momento intentó hacerlo con la pierna izquierda. El resultado: pareció enterrarse en puntas de pie, viendo como la pelota recorría toda el área chica.

Pero la misma expresión del fanático se podría haber repetido en otras situaciones, como ser la volea de Marcelo Estigarribia frente a River, el palo de Joaquín Pereyra contra el mismo rival, el poste salvador que apareció en Santiago del Estero después del remate de Agustín Lagos, o el gol anulado a Justo Giani en ese mismo partido, por un offside que solo vieron los árbitros. Más atrás en el tiempo, también hubo algunas jugadas que por poco no terminaron en gol, por ejemplo la situación increíble que desaprovechó Mateo Coronel contra Barracas, cuando la tiró por arriba del travesaño.

Y tan cruzado viene el “decano” con el arco rival que hasta el único gol que hizo en el torneo fue con demasiado suspenso y casi que no se pudo disfrutar, porque en primera instancia el árbitro lo había anulado por una posición adelantada que luego el VAR corrigió.

Dentro de las producciones colectivas que fueron muy pobres en lo que va del torneo, el equipo generó bastante situaciones, pero falló casi siempre y por eso tiene un solo gol (de Coronel), transformándose en el equipo que menos anotó, por detrás de los tres que hicieron Riestra, Sarmiento y Platense.

“Estamos golpeados anímicamente, pero la estamos sobrellevando de buena manera. Si vos te ponés mal no lo sacás adelante. Nosotros somos conscientes de que no estamos en un buen momento, estamos últimos, peor no se puede estar, pero confiamos en que vamos a cambiar este presente”, expresó Castro.

Si el misticismo y lo deportivo quedan de lado, y nos apoyamos en la astrología, el inicio de Sava es esperanzador. Este domingo, día que dirigió su primera práctica fue particular,  hubo cambio de luna en un número impar que se repite 3/3. Además de eso se inicia la luna menguante, que se interpreta como el fin de un ciclo y el comienzo de otro, un momento propicio para dejar ir lo antiguo y prepararse para las nuevas oportunidades y experiencias que están por venir.

“Queremos sentir el aliento de la gente en la cancha. Vamos a trabajar todo el día para que el equipo juegue bien y gane, que es lo que queremos todos”, habían sido las primeras palabras de Sava cuando llegó a Tucumán el sábado; el domingo por la mañana (como estaba previsto desde la semana pasada) ya se puso manos a la obra para cambiar este presente y dirigió su primera práctica. Hoy tendrá el segundo encuentro con sus nuevos dirigidos, en tanto que mañana tendrá el último ensayo antes de enfrentar a Banfield, el miércoles por la noche.

El sábado, tras el partido, aparecieron los primeros cortocircuitos entre el hincha, los jugadores y los dirigentes; Sava y su cuerpo técnico deberán mantenerse ajeno a ello y trabajar, como prometieron, apoyándose en todo lo que sume para que el equipo pueda salir de la sequía.

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