Transporte: la Nación quita los aportes al interior y abre un nuevo frente de conflicto

El Gobierno nacional eliminó ayer el Fondo Compensador. Empresarios reclaman los montos de enero y de febrero. Los gobernadores, apremiados.

¿QUIÉN ASUMIRÁ LOS COSTOS? Si la Nación quita los subsidios, las provincias deberán aportar más fondos o los usuarios pagar boletos más caros. ¿QUIÉN ASUMIRÁ LOS COSTOS? Si la Nación quita los subsidios, las provincias deberán aportar más fondos o los usuarios pagar boletos más caros. La Gaceta / foto de Analía Jaramillo

La decisión nacional de eliminar inmediatamente el Fondo Compensador del Interior, mediante el cual se subsidiaba a las empresas de colectivos urbanos en las provincias, sumó mayor incertidumbre a un sector jaqueado por la suba de costos.

“La Secretaría de Transporte ha decidido terminar con el congelamiento de tarifas que había heredado de la gestión anterior en trenes y colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba) para líneas de Jurisdicción Nacional, otorgando así a la tarifa mayor protagonismo en la cobertura de costos necesarios para operar. De esta manera, esta medida implica una disminución considerable de subsidios que iban a las empresas”, detalló la Secretaría de Transporte, que conduce Franco Mogetta, mediante un comunicado. Y agregó que ahora la ayuda estatal se canalizará a través del sistema SUBE y será sólo para los beneficiarios de la Tarifa Social, que aplica un descuento del 55% en el boleto.

Así, a partir de ahora los gobiernos provinciales podrán determinar el costo del transporte público. Es decir, tendrán que decidir si destinan más fondos para contener el precio de los pasajes o si habilitan a las empresas a aplicar nuevos incrementos en los próximos meses. El fondo contemplaba unos $102.000 millones que, explicaron fuentes oficiales, serán cortados “inmediatamente”. En el caso de Tucumán, se trata de una suma de alrededor de $ 700 millones mensuales, a valor de 2023. Las empresas locales advirtieron que ese monto ya era insuficiente y que ni siquiera recibieron la partida correspondiente a enero.

En su habitual conferencia de prensa, el vocero presidencial Manuel Adorni anticipó que se esperan aumentos en los pasajes del interior: “Por supuesto que va a repercutir en tarifas. Pero la lógica es que el que necesite viajar lo pueda hacer, sea porque puede pagar la tarifa o porque está dentro del segmento subsidiado de acuerdo a la capacidad de cada ciudadano. Así que tratamos de que el nuevo esquema sea no sólo justo, sino que además permita que todos puedan usar el transporte público”.

Hasta ahora, el Estado Nacional financia el 90% del costo del boleto en Amba y CABA, mientras que en las ciudades del interior el monto alcanza apenas el 25%. Son los municipios –en algunos distritos- y las provincias quienes afrontan la mayor parte del subsidio para disminuir el monto de lo que pagan los usuarios. Del total de fondos, el 85% tiene destino en la Capital nacional y el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que el restante 15% se distribuye en las numerosas ciudades de las 23 provincias. Esto es lo que se terminara ahora, de acuerdo a la resolución firmada ayer por Transporte.

“Estas decisiones guardan coherencia con el Pacto Fiscal que gobernadores provinciales y Gobierno Nacional firmaron en 2017 y 2018, donde se comprometían a eliminar progresivamente los subsidios diferenciales en materia de transporte para el AMBA, como así también, establecía que las provincias definirían compensaciones tarifarias y/o subsidios al transporte público de pasajeros por automotor desarrollado en el ámbito de sus jurisdicciones”, consignó el comunicado oficial. “Las personas que utilizan el servicio y que necesitan del aporte del Estado Nacional, seguirán contando con el Atributo Social en todo el territorio nacional donde funciona la tarjeta SUBE. Se trata de una asistencia que es igual para todos, vivan en el lugar que vivan, y que implica un descuento del 55% de la tarifa del boleto del transporte público. En esta línea, la decisión del Estado Nacional es que los fondos lleguen directamente a los ciudadanos, sin intermediarios de ningún tipo, y beneficiando así a las personas que más lo necesitan”, aclaró la dependencia que conduce Mogetta.

“Nocaut en Tucumán”

Este último punto genera confusión en la provincia, ya que en Tucumán no rige la Tarjeta SUBE, por lo tanto no podría el Estado Nacional subsidiar directamente a los usuarios. “De concretarse, esto es un golpe de nocaut para el transporte de Tucumán, en caso de que no se implemente con tiempo y esté el marco adecuado. El usuario en estas condiciones, si no está todo el sistema instalado, el sistema que venimos pidiendo hace más de ocho años, va a sufrir lamentablemente un costo del valor del boleto que no puede afrontar”, alertó el directivo de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor (Aetat), Jorge Berretta.

No obstante, aclaró: “Eso puede ser morigerado por el impacto de la compensación provincial. ¿Pero hasta dónde y hasta cuándo? Creo que lo primero que debería hacer el Estado Nacional es validar los sistemas existentes de pago vía tarjeta, de sistema que es igual que el SUBE, donde pueden controlar, corroborar y validar todos los datos, ya que son tarjetas nominadas. Nosotros no tenemos problema en que se subsidie a la demanda, pero tienen que estar validados, reitero, homologados los sistemas existentes, más instalar en el área suburbana, hasta 60 kilómetros, los mismos sistemas”, planteó el empresario.

Más allá de esta discusión, Berretta reclamó a la Nación que envíe los fondos comprometidos. “Tienen que acreditar a las provincias lo que están debiendo de enero y febrero. Y si bien estamos de acuerdo, como dije, que se subsidie o se compense a la demanda, por tarjetas nominadas, tiene que estar el marco adecuado de sistemas, los cuales estamos predispuestos a aportar”, sostuvo, en alusión a las tarjetas que rigen en Tucumán (Ciudadana y Metropolitana).

¿Cuáles son los costos en otras provincias? El boleto de Tucumán, entre los más bajos

El boleto urbano que pagan los usuarios en San Miguel de Tucumán se encuentra en el pelotón de los más bajos del país, según la grilla por ciudades que difundió la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta).

En Tucumán, el último aumento en el transporte se dio en diciembre. La Provincia, en paralelo, dispuso un salvataje por 90 días para el sector, que incluye aportes por unos $ 2.000 millones mensuales para el sostenimiento de la actividad.  En ese marco, la tarifa del boleto en San Miguel de Tucumán se mantiene en $ 230 y, desde esta semana, fue superada por primera vez por el valor que pagan los vecino de Ciudad de Buenos Aires (el boleto inicial pasó a $ 270). Respecto de otras ciudades del país, el de la capital tucumana se ubica en el puesto 42 de 59 distritos. En primer lugar, con el boleto más costoso, aparece Formosa ($ 690). Le siguen Corrientes ($ 590) y Pergamino ($ 508). Luego, asoman Neuquén ($ 450) y Azul ($ 400). En la lista hay una quincena de localidades con boletos de entre $ 390 y $ 300; allí sobresale Córdoba ($ 340). Luego aparece un pelotón de jurisdicciones que cuentan con valores que van de $ 290 a $ 200, y un puñado que establecieron montos de entre $ 200 y $ 100.

En comparación con las otras capitales de la región Noroeste, San Miguel de Tucumán también aparece retrasada: Salta ($ 290), San Salvador de Jujuy ($ 267), Catamarca ($ 250), nuestra capital ($ 230), La Rioja y Santiago del Estero ($ 150). Sólo hay dos ciudades del país que mantienen valores del pasaje urbano por menos de $ 100: son Ushuaia (Tierra del Fuego) y Resistencia (Chaco), con $ 85.

Comentarios