Vender la firma es, a veces, una alternativa facilista

La imposibilidad de hacer frente a las variadas requisiciones que los socios hacen del negocio familiar, muchas veces independientemente del análisis de sus reales posibilidades.

31 Marzo 2002
Por Carlos Kaplun, Presidente del Centro de Empresas de Familia

En los últimos años -con la globalización, la apertura de los mercados, la concentración- muchas empresas familiares, tanto del sector supermercadista como industrial, fueron "tentadas" por grupos empresarios y/o multinacionales. Se generaron así dos grandes cuadros de situación:
1) Algunos decidieron vender y retirarse del negocio. 2) Otros prefirieron ensayar alguna estrategia o reingeniería de supervivencia. En el primer caso, las preguntas son:

  • ¿Cómo se elabora la decisión de vender?
    La decisión de vender está generada por varias razones. Entre las más habituales están:
    - Agotamiento del sueño empresario o depresión del producto.
    - Forma inconsciente de solucionar problemas familiares-empresarios que requerirían un nuevo proceso de refundación. Esto llevaría a un reanálisis de la vocación societario (el "afectio societatis") entre los nuevos o los potenciales socios.
    - La imposibilidad de hacer frente a las variadas requisiciones que los socios hacen del negocio familiar, muchas veces independientemente del análisis de sus reales posibilidades.
    - La tentación de vivir sin angustias, con un capital líquido y todo el tiempo disponible.
  • ¿Quienes suelen adherir con más facilidad a la iniciativa, los más jóvenes o los padres?
    - No hay regla fija, pero en general son los padres los que piensan que la mejor solución es dejar dinero en efectivo antes que cuotas partes de capital.
    - Prefieren esta solución y no tener que sentarse a conversar en familia para discutir y acordar las bases de la refundación generacional.
  • ¿Se preguntan "qué hacer" después?
    - No, y esto genera después del momento de la transacción un profundo problema de tiempo disponible y tiempo usado en cada proyecto.
    - Nuestros empresarios son gente de uso "full" de su tiempo. Nuestra cultura es "ganarás el pan con el sudor de tu frente".
    - Cuando venden creen en la ficción de "me quedo contratado. Me guardo el dinero en el bolsillo, trabajo para otro (que es quien compra la empresa) sin riesgo empresario, y tengo una ocupación creativa".
    - Esto es una suma de paradigmas falsos.

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