Holocausto

Por R.P. José Ceschi.

26 Enero 2005
La palabra holocausto proviene de dos expresiones griegas que significan "todo quemado". Era el sacrificio que se ofrecía a Dios mediante la combustión total de la ofrenda. Según la tradición del pueblo judío, el holocausto debía realizarse bajo normas muy precisas.
El horror del nazismo hizo que la palabra quedara definitivamente ligada al extermino atroz de millones de judíos. Es quizá uno de los genocidios más grandes de la historia.
El término "quizá" pueda sorprender a más de uno, dado que hay un consenso generalizado según el cual el exterminio provocado por Hitler y sus adláteres es el genocidio mayor en cuanto a número.
Me permito disentir. ¿Sabe el lector cuál es el holocausto mayor que ha vivido y vive la humanidad? El aborto. ¿Tiene idea del número de abortos realizados por año en todo el mundo? 50 millones. Con el pasar de los años, y mientras crece el número de habitantes, crece también la cantidad de abortos provocados.
El holocausto nazi da lugar a una inmensa cantidad de libros, películas, videos, debates, encuentros, manifestaciones, plegarias. Y está muy bien. Recordar semejante horror nos ayuda a prevenir, para que la historia no se repita. De todos modos, cuando hablamos del holocausto judío nos referimos al pasado, y si bien podemos estar seguros de que aquello nunca más volverá, cada tanto aparecen expresiones de odio incomprensibles que tronchan la vida de tantos inocentes.
El aborto, como realidad, no sólo no pertenece al pasado sino que, además, de aumentar el número, aumentan los argumentos que intentan justificarlo.
En Argentina se realizan cerca de 1.000 abortos por día. Y eso que está penalizado (salvo para casos muy especiales). ¿Quién vela por esos niños? ¿Cuál Justicia los defiende? ¿Por qué se descubren y penalizan tan pocos abortos? ¿Quiénes son los cómplices de la masacre?
Cada vez que hacemos o permitimos un aborto descendemos un escalón en nuestra condición humana.

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