El tipo de cambio sigue insostenible

Las reservas que quedan del sistema de convertibilidad son atacadas por la estampida del rebaño o la fría racionalidad del mercado.

31 Marzo 2002
Por Enrique J. Martínez

Los mercados tuvieron una semana corta de tres ruedas, y la economía con jornadas vacías y hasta perdidas, aguardando el baqueano "casi siempre fiel a su deber", pero con las condiciones descriptas por Domingo F. Sarmiento, en su clásico de la literatura argentina.
Las reservas que quedan del sistema de convertibilidad son atacadas por la estampida del rebaño o la fría racionalidad del mercado, como analiza con claridad y criterio Valeriano F. García -desde Washington- en su último libro donde describe las causas por las que se cuestiona a organismos como el Fondo Monetario Internacional, con argumentos de alto contenido económico. Como el "riesgo moral" que rompe la relación riesgo-beneficio. También recuerda cuando Rusia -lamentablemente- perdió 4.800 millones de dólares de reservas para defender el rublo en 1998.
Es que la historia de los controles de cambio -intervención y retención- como herramienta fiscal, distorsionó los precios internos con referencia a los valores del exterior.
En el periodo 1930 a 1987, (desde la Junta Reguladora de Granos, IAPI, hasta la Junta Nacional de Granos) se trasladaron nada menos que 376.400 millones de dólares del sector agropecuario -exportador- para solventar al Estado, que avanzó sobre el productor.
Por eso el anhelo hoy -luego de 10 años de convertibilidad- es anclar el tipo de cambio, pero no usando reservas, sino a través de un pacto o "nueva convertibilidad" que de nuevo cuide los activos y el trabajo.
¿Podrá lograr esta confianza, un Gobierno de transición?Hasta ahora parece que no, mientras se recorren jornadas débiles e inseguras, sin el contenido de firmeza y convicción, que exige esta crisis para superarla.
Durante marzo las acciones subieron el 9,51% y en el año el 47,46%. El índice de los papeles líderes sigue depreciado frente al dólar billete, que en tres meses subió un 200 %, alimentado por la desconfianza y el fantasma de la inflación, que juntos son demasiada presión para el poco dinero en el bolsillo para gastar, y menos para invertir.

Tamaño texto
Comentarios