Peligro en dos ruedas

Las motos y su incidencia en el delito.

22 Enero 2005
Por Juan Manuel Montero

Absurdo. Daiana tenía 15 años y todos los sueños sin concretar. Sus padres, su hermano, su perro, su novio, sus amigos... Seguramente, quería llevarse el mundo por delante, como todos a esa edad. Es absurdo entonces que la muerte la haya encontrado tan rápidamente, subida en una moto, mientras ella caminaba con una amiga.
El miércoles, cientos de personas marcharon en Lules para decir basta. Pidieron justicia por el caso de Daiana, pero también exigieron a las autoridades del municipio que solucionen el gravísimo problema de seguridad que acarrea el tránsito caótico por sus calles. La causa además tuvo ingredientes extraños, y los padres de la adolescente quieren que se investigue hasta el final ya que, dicen, el conductor, un menor de 18 años, estaba ebrio, habría intentado manosearla, y por eso la chocó, y luego escapó. El doctor Juan Masaguer, director provincial de Emergencias, da un dato contundente. Hace 10 años, de entre quienes ingresaban heridos a los hospitales por accidentes, el 20% conducía motos, o había sido embestido por este tipo de vehículos. Hoy, ese cifra creció hasta el 58%.
El mercado de motos está totalmente descontrolado en Tucumán. Tanto es así que nadie, ni las agencias, ni Rentas, ni el Registro Automotor se anima a decir cuántos de estos rodados hay en la provincia. Los usan todos, desde empresarios hasta motoqueros, pasando por amas de casas, estudiantes y funcionarios. Son rápidas, fáciles de manejar y económicas. En algunos casos hacen 40 kilómetros con un litro de combustible. Pero conllevan un peligro mucho mayor que los autos. Jorge Rosich, quien fue director de Tránsito de la Municipalidad en la gestión Raúl Topa, afirmaba que el paragolpes en una moto era el que la conducía. Además, en Tucumán, por distintos factores, usar el casco es una excepción, por más que la ley así lo establezca. Pero sabemos que en nuestra provincia no nos caracterizamos por el respeto a las normas. En diciembre de 2004, la Municipalidad de la capital secuestró 410 motos (a razón de 13 por día). La mayoría de los conductores no utilizaba el casco, no tenía los papeles en regla del vehículo o no tenía carné de manejo. En las multas registradas en la Municipalidad, las motos encabezan cómodamente el ranking de semáforos pasados en rojo.

Fáciles de robar
Las estadísticas policiales también indican que el delito que mantiene un crecimiento sostenido es el robo de motos; sobre todo, las que llegan hasta las 150cc. Son vehículos que les permiten a los delincuentes trasladarse rápidamente tras un golpe y, en caso de ser necesario, lo abandonan sin problemas: saben que obtendrán otra muy rápidamente. Asimismo, es tal el caos del parque de motos que, cuando se secuestra un vehículo, es muy difícil saber quién es el dueño. Estos vehículos pasan de mano en mano casi sin papelería. No se hacen transferencias y hasta 150cc no se paga patente.La inexperiencia es otro detalle a tener en cuenta. Se ve por las calles a chicos de 10 o 12 años manejando motos, con la evidente complicidad de los padres que las adquirieron.
El reclamo del pueblo de Lules debería ser una voz de alarma para las autoridades de toda la provincia. En el Ministerio de Seguridad Ciudadana existe un proyecto para hacer un relevamiento de motos en la provincia. Creen que esas estadísticas los ayudarán a combatir el delito.
Pero el proyecto debería abarcar otras áreas. La seguridad vial es una de ellas. Tucumán ostenta uno de los niveles más altos de muertes por accidentes de todo el país. Y en ello mucho tienen que ver las motos. El caso de Daiana debe actuar como despertador. Sus padres así lo entendieron: "nadie va a devolvernos a nuestra niña. Pero mañana puede pasarle a otra persona. Y nosotros vamos a pelear para que esto no suceda".

Tamaño texto
Comentarios