23 Enero 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Son, tal vez, los sectores más afectados y serán quienes sufran más las consecuencias de los dislates que comete a diario la degradante dirigencia política argentina. Son los sectores que más padecen los embates de una crisis no generada por ellos, pero que los ha elegido como blanco. Nuestros hijos y nuestros ancianos son y serán quienes terminen pagando los errores de la política decadente.
Las últimas administraciones están llevando al país al colapso no sólo institucional sino también funcional. La pésima estrategia frente al mundo económico está dejando a la Argentina sin armas para superar la crisis y lo que es peor aún, está convirtiendo al país en un terreno yermo para aventureros, criminales y tiranos. El rechazo generalizado de los acreedores europeos al canje de parte de la deuda deja una señal muy nítida para que el Gobierno empiece a cambiar el contenido de la oferta y evitar otro colapso como la tragedia de diciembre de 2001. Los costos por no alcanzar una solución al default son altísimos. La advertencia de la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina, Pamela Cox, resulta más que ilustrativa: "si la Argentina no soluciona definitivamente la crisis de la deuda, los problemas van a ser mucho más graves".En Europa hubo rechazo y oposición, y en Italia, particularmente, se transformó en una cuestión de Estado que obligó al Quirinale a revisar las relaciones diplomáticas entre Roma y Buenos Aires. Las cosas no llegaron a mayores sólo porque existen fuertes lazos culturales y sanguíneos entre ambas naciones. Pero eso no asegura que si la Casa Rosada insiste en su tesitura, el deterioro en las relaciones pueda acelerarse.
En los Estados Unidos a la administración Kirchner le espera algo peor: una catarata de litigios de parte de carteras de inversión, con los denominados "fondos buitres", en primer fila para iniciar las demandas. En todos los casos anteriores de juicios contra países deudores entablados en tribunales de los EE.UU., el fallo resultó favorable a los acreedores. El "leading case" del fondo de inversión "Elliot Associates contra la República del Perú" es tomado como base para el inicio de demandas de acreedores contra estados defraudadores y en todos los casos, hubo que pagar no sólo lo adeudado más los intereses sino también las millonarias cifras de costas y honorarios de los abogados patrocinantes en el exterior.En otras palabras, a diferencia de lo que ocurre en el decadente sistema argentino donde "un mal arreglo, es mejor que un buen juicio", en el sistema anglosajón, un mal juicio es mejor que un buen arreglo. ¿Por qué ? Porque los tribunales siempre van a proteger el derecho afectado y van a castigar la falta de cumplimiento del contrato, ley o reglamento.
Al margen de esta digresión, más tarde o más temprano, la realidad empujará al Gobierno a presentar una nueva oferta, si es que quiere subsistir y no verse superado por los hechos.Otro tanto ocurre con la pésima estrategia llevada adelante con las empresas de servicios. El Estado argentino, que mutiló los derechos de las empresas, exige a sus accionistas que realicen inversiones sin reconocer su derecho a manejar su propia estructura de costos lo cual convierte a la empresa en un rehén de los delirios gubernativos. Muchas empresas ya han recurrido a los tribunales arbitrales constituidos en el Ciadi, por los efectos de la devaluación y también por los incumplimientos contractuales. Sólo por estos conceptos existen constituidas demandas por unos U$S 17.000 millones y día tras día aumentan los litigios. A esto habrá que sumarle los daños emergentes y el lucro cesante. ¿Alguien imagina cuánto pueden costar los daños por un capital hundido de varios cientos de millones de dólares y el lucro cesante de una compañía que tiene una expectativa ganancia de 25 años de concesión como Aguas Argentinas ? Ni hablar del caso de Edenor que tiene una concesión de 99 años.
El caso Baring
Tanto el tema del default como el de las estatizaciones pueden tomar una magnitud similar a otra deuda pública. Tal vez asistimos a otro escándalo similar al caso Baring Bros., en el cual la Argentina tuvo que hacer frente a un préstamo para construir cloacas que nunca se hicieron y un siglo después tuvo que pagarlo, aun cuando la casa Baring había quebrado.
¿Quién va a pagar esa deuda ? ¿Alcanzaría toda la Argentina para cancelarla ? "Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes". Napoleón Bonaparte. (DyN)
Las últimas administraciones están llevando al país al colapso no sólo institucional sino también funcional. La pésima estrategia frente al mundo económico está dejando a la Argentina sin armas para superar la crisis y lo que es peor aún, está convirtiendo al país en un terreno yermo para aventureros, criminales y tiranos. El rechazo generalizado de los acreedores europeos al canje de parte de la deuda deja una señal muy nítida para que el Gobierno empiece a cambiar el contenido de la oferta y evitar otro colapso como la tragedia de diciembre de 2001. Los costos por no alcanzar una solución al default son altísimos. La advertencia de la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina, Pamela Cox, resulta más que ilustrativa: "si la Argentina no soluciona definitivamente la crisis de la deuda, los problemas van a ser mucho más graves".En Europa hubo rechazo y oposición, y en Italia, particularmente, se transformó en una cuestión de Estado que obligó al Quirinale a revisar las relaciones diplomáticas entre Roma y Buenos Aires. Las cosas no llegaron a mayores sólo porque existen fuertes lazos culturales y sanguíneos entre ambas naciones. Pero eso no asegura que si la Casa Rosada insiste en su tesitura, el deterioro en las relaciones pueda acelerarse.
En los Estados Unidos a la administración Kirchner le espera algo peor: una catarata de litigios de parte de carteras de inversión, con los denominados "fondos buitres", en primer fila para iniciar las demandas. En todos los casos anteriores de juicios contra países deudores entablados en tribunales de los EE.UU., el fallo resultó favorable a los acreedores. El "leading case" del fondo de inversión "Elliot Associates contra la República del Perú" es tomado como base para el inicio de demandas de acreedores contra estados defraudadores y en todos los casos, hubo que pagar no sólo lo adeudado más los intereses sino también las millonarias cifras de costas y honorarios de los abogados patrocinantes en el exterior.En otras palabras, a diferencia de lo que ocurre en el decadente sistema argentino donde "un mal arreglo, es mejor que un buen juicio", en el sistema anglosajón, un mal juicio es mejor que un buen arreglo. ¿Por qué ? Porque los tribunales siempre van a proteger el derecho afectado y van a castigar la falta de cumplimiento del contrato, ley o reglamento.
Al margen de esta digresión, más tarde o más temprano, la realidad empujará al Gobierno a presentar una nueva oferta, si es que quiere subsistir y no verse superado por los hechos.Otro tanto ocurre con la pésima estrategia llevada adelante con las empresas de servicios. El Estado argentino, que mutiló los derechos de las empresas, exige a sus accionistas que realicen inversiones sin reconocer su derecho a manejar su propia estructura de costos lo cual convierte a la empresa en un rehén de los delirios gubernativos. Muchas empresas ya han recurrido a los tribunales arbitrales constituidos en el Ciadi, por los efectos de la devaluación y también por los incumplimientos contractuales. Sólo por estos conceptos existen constituidas demandas por unos U$S 17.000 millones y día tras día aumentan los litigios. A esto habrá que sumarle los daños emergentes y el lucro cesante. ¿Alguien imagina cuánto pueden costar los daños por un capital hundido de varios cientos de millones de dólares y el lucro cesante de una compañía que tiene una expectativa ganancia de 25 años de concesión como Aguas Argentinas ? Ni hablar del caso de Edenor que tiene una concesión de 99 años.
El caso Baring
Tanto el tema del default como el de las estatizaciones pueden tomar una magnitud similar a otra deuda pública. Tal vez asistimos a otro escándalo similar al caso Baring Bros., en el cual la Argentina tuvo que hacer frente a un préstamo para construir cloacas que nunca se hicieron y un siglo después tuvo que pagarlo, aun cuando la casa Baring había quebrado.
¿Quién va a pagar esa deuda ? ¿Alcanzaría toda la Argentina para cancelarla ? "Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes". Napoleón Bonaparte. (DyN)







