El canje y los italianos

Por Angel Anaya

20 Enero 2005
En la cartera económica se considera que el clima hostil soportado por el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen en su "road show" italiano de presentación del canje, tiene un perfil político más acusado que el específico de su misión ante los acreedores; claro está que sin ignorar que allí se encuentra la mas extendida resistencia a la reestructuración ofrecida. Frente a la manifestación de un centenar de bonistas contra el funcionario argentino, y el abandono por los representantes de aquellos del foro donde Nielsen fue intransigente, no debe ignorarse que en la península hay 450.000 ahorristas, ni que, desde hace dos semanas, está creciendo considerablemente la venta de bonos en default a los fondos de inversión que esperan ganar diferencias aceptando la oferta argentina. La cara política es el énfasis que el gobierno de Silvio Berlusconi -también en un año electoral- ha puesto al tomar parte en el rechazo, devolviendo el desplante que hace un mes le endilgó el presidente Kirchner. La forma desenfadada con que el vicecanciller italiano manifestó al embajador argentino Victorio Taccetti el desagrado oficial por las consecuencias negativas sobre las relaciones de ambos países, y la réplica de la prensa a disponibilidad de Berlusconi, adquirieron una dimensión desusada en esa clase de problemas. Magnitud extremada y en la que se observó también que nuestro representante no es un diplomático profesional, capaz de advertir que sus declaraciones -"Ahora estamos en un momento de crisis con Italia"- carecieron igualmente de prudencia.

Elevada tasa de riesgo
La gira italiana de Nielsen, consecuentemente, repercutió en buena medida sobre la tasa de riesgo país, que volvió a pasar la línea de los 5000 puntos, acercándose a cien en una sola jornada. Se trata de la más elevada referencia internacional, si bien no condice en los hechos con nuestra realidad económica interna, como tampoco con el grado de inversiones puntuales que se registran en los sectores rurales y de la industria. Inversiones, claro, que están lejos de las requeridas por el crecimiento sostenido de la economía, en espera de la superación del default. Otra cara de la realidad ha sido el anuncio de la Oficina Internacional de Epizootias que coloca nuevamente a la Argentina como país libre de aftosa con vacunación. Una calidad que había perdido durante el gobierno de la Alianza, después de haber sido lograda por el actual y polémico gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, en sus tiempos de menemismo . La decisión de la OIE, amplía considerablemente el comercio internacional de carnes para el país, cuyo volumen fue el pasado año de 500.000 toneladas. La Patagonia, que está de suerte en estos tiempos, no se incluye en la restitución, pues se mantuvo libre y sin necesidad de vacunación.

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