Dramático relato en el juicio a Galtieri

Con altibajos entre el llanto desconsolado y el humor, la mujer de 74 años aclaró que su hija no era depresiva.

28 Junio 2002
"Si la amaba, ¿por qué la mató? Mi corazón me dice que él es el asesino... las madres no nos equivocamos". Nélida de Nelegatti, la madre de Sarita Stella Nelegatti, la joven fallecida en 1991, se refirió de esa manera al acusado Carlos Galtieri, en su declaración en el juicio.
Con altibajos entre el llanto desconsolado y el humor, la mujer de 74 años aclaró que su hija no era depresiva, y que el contenido de las cartas incorporadas a la causa no se refiere a peleas irreconciliables dentro de la familia Nelegatti. Pero sí quedó claro que la muerte del padre de Sarita, llamada cariñosamente "Perlita", generó rispideces en la familia. El hombre murió un año antes que la joven. Dos hermanas de ella viven en Río Gallegos, adonde se mudó la madre tres meses antes del crimen.
En la madrugada del 23 de febrero de 1991 Sarita, de 27 años, apareció colgando de una sábana en el baño de la casa de Galtieri (entonces de 47), en Italia 654, donde vivía ella desde hacía tres meses. Sarita se fue de la casa, donde había quedado viviendo con una hermana menor y un hermano, debido a que se enamoró de Galtieri, dijo su madre. El hombre niega que hayan mantenido una relación, aseguró que eran amigos y que la dejó vivir allí porque estaba deprimida.
La joven aparentemente había tenido diferencias con su hermano, Héctor Nelegatti, porque no estaba de acuerdo con la decisión de este de vender la propiedad de sus padres. Sin embargo, su madre, Nélida, aclaró que en otras cartas "Perlita" le contaba que se llevaba bien con sus hermanos.

Demora sin explicación
La mujer, que en todo momento evitó mirar a Galtieri, señaló que era sugestivo que él hubiera avisado de la muerte de Sarita a sus hermanos recién al mediodía, cuando ella murió a la madrugada. "Pasé seis meses yendo a llorar a la morgue y después me enteré de que la habían enterrado en un terreno gratis por orden del comisario de la Seccional 3ª", dijo entre lágrimas. Y aludió a lo doloroso que fue para ella que se realizaran tres autopsias.
Respecto de la relación entre su hija y el acusado, la señora dijo que Sarita nunca se lo confesó, pero que se lo dio a entender. "Me contó que un viejo loco andaba detrás de ella, pero eso fue antes de enamorarse", relató.
Por otra parte, se supo que el certificado confidencial médico expedido por Mario Zermoglio, médico laboral (en ese entonces) de la empresa donde trabajó la joven fallecida, fue realizado a solicitud del entonces médico forense policial, Rogelio Viotti.

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