19 Enero 2005 Seguir en 
Polvo. Calor. Silencio. Quejas. Frustraciones. Lugar donde el tiempo se detiene y convoca desde hace 30 años al olvido. Sin embargo, los antiguos incas eran sabios y sabían apreciar los dones de la naturaleza. Por esa razón, acudían con frecuencia a Taco Ralo (en quechua significa árboles de poco follaje) para aprovechar las propiedades de sus aguas termales.
En 1915 se realizaron los primeros estudios sobre las aguas, y las sucesivas investigaciones comprobaron que eran especiales para tratar el reumatismo y otras afecciones. Se llegó a decir que su calidad era superior a las aguas termales de Vichy (Francia). El 16 de enero de 1970 se lanzó un concurso de anteproyectos para construir una hostería. Mientras se erigía el hospedaje, el 17 de julio de 1971, el entonces gobernador Oscar Sarrulle inauguró un local para baños termales. La hostería abrió sus puertas el 15 de julio de 1972. Se planeaba construir en el pueblo un centro cívico, juzgados de paz, confiterías, pileta de natación, locales comerciales y un casino. Pero luego del impulso inicial sobrevino una lenta decadencia.
"Las legendarias termas de esta localidad del departamento de Graneros siguen desaprovechadas", señalaba LA GACETA del 5 de octubre de 1990. Un grupo de geólogos del Instituto de Investigación Aplicada a la Ciencia del Espacio y de la Universidad de Buenos Aires determinó que la proyección económica de las aguas termales de Taco Ralo era promisoria: se podía transformar al lugar en un polo geotérmico, capaz de generar energía eléctrica. "Todo depende de las autoridades", dijo la doctora María Cristina Pomposiello, directora del grupo de geólogos.
En 1996, la situación había empeorado. Los tacorraleños se resistían a que la hostería, cuya erección había costado alrededor de $ 50 millones, se convirtiera en un geriátrico. Un año antes, el pueblo se había salvado de ser rematado. La hostería se concesionó hace cinco años. Se encuentra en muy buen estado, pero carece casi de visitantes durante el invierno porque en Taco Ralo no hay infraestructura. Para llegar al pueblo, ubicado a 119 km de la capital, hay que rebotar en 35 km de baches en la ruta 157, a partir de Monteagudo.
En la página oficial de internet turismoentucuman.com hay noticias breves de su historia y de las aguas termales. Curiosamente no se consigna que haya una hostería; se indica además que la población está a 70 km de San Miguel de Tucumán.
El 9 de diciembre de 2004 hubo abrazos, aplausos y sonrisas en la Legislatura. Por unanimidad, nuestros representantes aprobaron la Ley de Turismo. El presupuesto para el área será este año de $ 3 millones (en 2004 fue de $ 350.000), de los cuales un millón se destinará a sueldos; $ 1,2 millón, a promoción y $ 800.000, al desarrollo del sector, según se anunció.
El viernes pasado, el secretario de Turismo de Salta vino a presentar la agenda de festivales que habrá en su provincia y contó que en 2004 se invirtieron $ 150 millones y que para el lanzamiento de la actual temporada presupuestaron $ 500.000. Salta recibió más de 750.000 turistas. "No tenemos industrias como Tucumán, pero somos dueños de magníficos escenarios naturales", afirmó el funcionario.
Desde hace más de cuatro décadas, una buena parte de nuestra clase dirigente se ha convertido en una gigante máquina de tragamonedas. Esos dineros no se han visto reflejados en obras de envergadura que abonen el desarrollo de Tucumán. Es una de las provincias que menos caminos tiene en el país, de lo que se deduce que los tucumanos no hacemos caminos al andar.
Taco Ralo, por cierto, no existe en las apetencias de nuestros gobernantes, que siguen entretenidos en cómo reciclarse en el poder, en la reforma de la Constitución y en el reino de las tragamonedas. Será por eso que nos cuesta tanto sacarnos de encima el refrán "Dios le da pan al que no tiene dientes".
En 1915 se realizaron los primeros estudios sobre las aguas, y las sucesivas investigaciones comprobaron que eran especiales para tratar el reumatismo y otras afecciones. Se llegó a decir que su calidad era superior a las aguas termales de Vichy (Francia). El 16 de enero de 1970 se lanzó un concurso de anteproyectos para construir una hostería. Mientras se erigía el hospedaje, el 17 de julio de 1971, el entonces gobernador Oscar Sarrulle inauguró un local para baños termales. La hostería abrió sus puertas el 15 de julio de 1972. Se planeaba construir en el pueblo un centro cívico, juzgados de paz, confiterías, pileta de natación, locales comerciales y un casino. Pero luego del impulso inicial sobrevino una lenta decadencia.
"Las legendarias termas de esta localidad del departamento de Graneros siguen desaprovechadas", señalaba LA GACETA del 5 de octubre de 1990. Un grupo de geólogos del Instituto de Investigación Aplicada a la Ciencia del Espacio y de la Universidad de Buenos Aires determinó que la proyección económica de las aguas termales de Taco Ralo era promisoria: se podía transformar al lugar en un polo geotérmico, capaz de generar energía eléctrica. "Todo depende de las autoridades", dijo la doctora María Cristina Pomposiello, directora del grupo de geólogos.
En 1996, la situación había empeorado. Los tacorraleños se resistían a que la hostería, cuya erección había costado alrededor de $ 50 millones, se convirtiera en un geriátrico. Un año antes, el pueblo se había salvado de ser rematado. La hostería se concesionó hace cinco años. Se encuentra en muy buen estado, pero carece casi de visitantes durante el invierno porque en Taco Ralo no hay infraestructura. Para llegar al pueblo, ubicado a 119 km de la capital, hay que rebotar en 35 km de baches en la ruta 157, a partir de Monteagudo.
En la página oficial de internet turismoentucuman.com hay noticias breves de su historia y de las aguas termales. Curiosamente no se consigna que haya una hostería; se indica además que la población está a 70 km de San Miguel de Tucumán.
El 9 de diciembre de 2004 hubo abrazos, aplausos y sonrisas en la Legislatura. Por unanimidad, nuestros representantes aprobaron la Ley de Turismo. El presupuesto para el área será este año de $ 3 millones (en 2004 fue de $ 350.000), de los cuales un millón se destinará a sueldos; $ 1,2 millón, a promoción y $ 800.000, al desarrollo del sector, según se anunció.
El viernes pasado, el secretario de Turismo de Salta vino a presentar la agenda de festivales que habrá en su provincia y contó que en 2004 se invirtieron $ 150 millones y que para el lanzamiento de la actual temporada presupuestaron $ 500.000. Salta recibió más de 750.000 turistas. "No tenemos industrias como Tucumán, pero somos dueños de magníficos escenarios naturales", afirmó el funcionario.
Desde hace más de cuatro décadas, una buena parte de nuestra clase dirigente se ha convertido en una gigante máquina de tragamonedas. Esos dineros no se han visto reflejados en obras de envergadura que abonen el desarrollo de Tucumán. Es una de las provincias que menos caminos tiene en el país, de lo que se deduce que los tucumanos no hacemos caminos al andar.
Taco Ralo, por cierto, no existe en las apetencias de nuestros gobernantes, que siguen entretenidos en cómo reciclarse en el poder, en la reforma de la Constitución y en el reino de las tragamonedas. Será por eso que nos cuesta tanto sacarnos de encima el refrán "Dios le da pan al que no tiene dientes".







