28 Junio 2002 Seguir en 
Un grupo de peligrosos presos del penal de Villa Urquiza intentó sin éxito escapar ayer a la madrugada de la cárcel. Causaron varios destrozos y pensaban tomar de rehenes a los guardias.
Según explicó el director de Institutos Penales, comisario general (r) Roberto Vallejo, poco después de las 2, el interno José Luis Guzmán, que está procesado por homicidio y que se encontraba en una zona de seguridad del pabellón 6, se produjo un corte en el brazo derecho y pidió que lo llevaran hasta la enfermería.
Mientras el hombre era trasladado para que lo curaran, Ramón Alberto Reyna, procesado por robos; Eduardo Salcedo, procesado por homicidio y robo; Néstor Medina, procesado por homicidio; Juan Brito, procesado por lesiones graves, y Luis Amarilla, procesado por robo y homicidio, rompieron un ventiluz y, por allí, salieron hacia uno de los patios del penal, que da hacia calle México. La idea de los delincuentes era, según opinó Vallejo, esperar a que uno de los guardias regresara con Guzmán, tomar al custodio como rehén y obligar a los oficiales a que les abrieran el portón de salida para poder escapar. Para esto estaban armados con palos y fierros que obtuvieron destrozando el pabellón. Pero uno de los guardias, que estaba parado en el muro, advirtió la maniobra y avisó a sus compañeros antes de que Guzmán regresara.
Entonces los presos escaparon hacia el interior del penal y se escondieron en las zanjas que hay en los campos sembrados. Pero los guardias rodearon la zona y buscaron a los reos hasta que los encontraron. Los delincuentes tenían en su poder sogas, elaboradas con colchas, sábanas y camisas, con las que pensaban bajar de los muros.
Mientras los guardias buscaban a los prófugos, más de 100 presos de la Unidad Nº 6 iniciaron un motín, en el quemaron colchones y destruyeron instalaciones. Pero al mediodía ya estaba todo controlado.
Según explicó el director de Institutos Penales, comisario general (r) Roberto Vallejo, poco después de las 2, el interno José Luis Guzmán, que está procesado por homicidio y que se encontraba en una zona de seguridad del pabellón 6, se produjo un corte en el brazo derecho y pidió que lo llevaran hasta la enfermería.
Mientras el hombre era trasladado para que lo curaran, Ramón Alberto Reyna, procesado por robos; Eduardo Salcedo, procesado por homicidio y robo; Néstor Medina, procesado por homicidio; Juan Brito, procesado por lesiones graves, y Luis Amarilla, procesado por robo y homicidio, rompieron un ventiluz y, por allí, salieron hacia uno de los patios del penal, que da hacia calle México. La idea de los delincuentes era, según opinó Vallejo, esperar a que uno de los guardias regresara con Guzmán, tomar al custodio como rehén y obligar a los oficiales a que les abrieran el portón de salida para poder escapar. Para esto estaban armados con palos y fierros que obtuvieron destrozando el pabellón. Pero uno de los guardias, que estaba parado en el muro, advirtió la maniobra y avisó a sus compañeros antes de que Guzmán regresara.
Entonces los presos escaparon hacia el interior del penal y se escondieron en las zanjas que hay en los campos sembrados. Pero los guardias rodearon la zona y buscaron a los reos hasta que los encontraron. Los delincuentes tenían en su poder sogas, elaboradas con colchas, sábanas y camisas, con las que pensaban bajar de los muros.
Mientras los guardias buscaban a los prófugos, más de 100 presos de la Unidad Nº 6 iniciaron un motín, en el quemaron colchones y destruyeron instalaciones. Pero al mediodía ya estaba todo controlado.







