Incertidumbre

Por Fernando García Soto.

17 Enero 2005
Que la Argentina salga del default y comience a honrar sus deudas puede derivar en el inicio de la reconstrucción de la credibilidad en el país. Con los números en orden, es posible que se produzca una avalancha de inversiones. Si es así, seguramente se provocará tal reactivación de la economía que muchos sectores -como por ejemplo las industrias- se verán obligados a expandirse para responder a las nuevas demandas. Lamentablemente, el positivismo, en estos casos, se traduce en éxitos sólo cuando los factores de los que dependen las actividades actúan en forma sincronizada. ¿De qué vale que una embotelladora reclame más azúcar para cubrir una mayor demanda de bebidas de la población si el ingenio encargado de fabricar esta materia prima no tiene combustible para operar? En gran medida, el combustible que usan las industrias tucumanas es el gas natural. Y la pregunta clave es: ¿habrá gas para cubrir un posible aumento de la actividad o al menos para compensar una demanda que no necesariamente implique crecimiento?
Tucumán es una provincia gran consumidora de gas natural. A diferencia de otros distritos del país, aquí operan ingenios, citrícolas, textiles y una gigantesca central termoeléctrica; además tiene una población nutrida y es una de las provincias con mayor demanda de GNC. En épocas pico de consumo, cuando todas las industrias se encuentran en actividad -lo que coincide con el crecimiento de la demanda domiciliaria por el frío invernal-, Tucumán utiliza más de 6 millones de metros cúbicos diarios de gas; de ellos, más de la mitad se destina a la central termoeléctrica de El Bracho.
Al margen de la crisis energética que afectó a todo el país en 2004, en Tucumán se presentaron en los dos últimos años problemas propios. Por más que haya gas suficiente en la Argentina, con el aporte o no de fluido de Bolivia, la dificultad aquí es que el gasoducto no tiene la capacidad necesaria para transportar los volúmenes que se demandan. El déficit, por ahora, es de 1 millón de metros cúbicos diarios de gas. Para compensar este faltante, en la última temporada el Gobierno tucumano y las industrias tuvieron que delinear, junto a funcionarios de la Secretaría de Energía y del Enargas, una complicada ingeniería para que El Bracho bajara su producción de electricidad, de forma tal que utilizara menos gas en firme y cediera ese fluido a las industrias.
Con mucha antelación, para evitar sorpresas desagradables, funcionarios e industriales tucumanos lograron que se pusiera en marcha un fideicomisos para construir una ampliación del Gasoducto del Norte, que nace en Campo Durán, Salta, pasa por Tucumán y desemboca en San Jerónimo, Santa Fe. Se hicieron todas las gestiones posibles para evitar que en 2005 se repitan los inconvenientes del pasado. Pero lamentablemente, hoy, promediando enero, ni los funcionarios tucumanos ni los industriales saben muy bien en qué etapa se encuentra el proceso para mejorar la capacidad de transporte de gas. La obra ya tendría que haber comenzado si debía estar lista para atender la demanda de la zafra azucarera y de la producción citrícola. Sin embargo, se anuncia que el gasoducto estaría concluido sólo en agosto, en las postrimerías de la campaña del limón y con la molienda de caña ya promediada. Otro problema es que del nuevo gasoducto Tucumán sólo recibirá 700.000 metros cúbicos diarios de gas. Así las cosas, sin pensar en expandir las producciones -para lo cual haría falta más combustible-, la solución que se planifica para este año comenzará con un déficit de 300.000 metros cúbicos del fluido por día.
Hay malestar entre los industriales tucumanos; ven que la coyuntura económica se presenta para crecer pero, por la burocracia estatal, tendrán que rezar para que sus producciones no decaigan por falta de combustible en las fábricas.

Tamaño texto
Comentarios