17 Enero 2005 Seguir en 
Los vecinos de la calle San Juan al 4.700 están que trinan. Desde hace un tiempo más que prolongado la Municipalidad de la capital ha dejado de recoger la basura que los desaprensivos de siempre arrojan impunemente en un vaciadero irregular que funciona en la zona. La ausencia de una limpieza a fondo del lugar ha estimulado una insoportable proliferación de moscas y de roedores, además de otras alimañas, con el consecuente riesgo para la salud de los habitantes de la zona. A ello se suman los olores nauseabundos que produce la descomposición de desechos de alimentos y de animales muertos, que también son depositados insensiblemente en el predio, ubicado antes de llegar al canal y al Camino del Perú.
Pero el martirio vecinal no termina allí. Tiene otros componentes que exasperan aún más los ánimos de quienes eligieron ese lugar, otrora tranquilo, para vivir. Como el vaciadero está colmado por la basura que no fue recogida, los cartoneros arrojan las cargas de sus carros no ya en el vaciadero ilegal, sino directamente sobre la calzada de la calle San Juan. Muy pronto transitar por esa arteria va a resultar imposible, aseguran los vecinos. ¿A algún funcionario municipal se le ocurrirá visitar la zona y resolver definitivamente estos problemas, como es su obligación?
Pero el martirio vecinal no termina allí. Tiene otros componentes que exasperan aún más los ánimos de quienes eligieron ese lugar, otrora tranquilo, para vivir. Como el vaciadero está colmado por la basura que no fue recogida, los cartoneros arrojan las cargas de sus carros no ya en el vaciadero ilegal, sino directamente sobre la calzada de la calle San Juan. Muy pronto transitar por esa arteria va a resultar imposible, aseguran los vecinos. ¿A algún funcionario municipal se le ocurrirá visitar la zona y resolver definitivamente estos problemas, como es su obligación?







