16 Enero 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La avalancha contra el capital privado en la Argentina comienza a mostrar su costado más violento.
Con el inicio de 2005, el país privado vuelve a estar sometido a la enjundia estatista y a vivir horas desesperantes. Por un lado, los miles de argentinos que verán pulverizados los ahorros de toda su vida, a merced de la violencia oficial que pretende hacerle pagar sus yerros políticos. ¿Qué falta cometieron los ahorristas argentinos para tener que pagar el fracaso de la dirigencia política ? Por otro lado, miles de personas y empresas extranjeras que confiaron en la Argentina, se ven hoy defraudados, estafados y confiscados sus bienes por la misma dirigencia política que los llamó a invertir ofreciendo otro escenario bien distinto al actual.
En los inicios de la crisis fue el caso de los ahorristas que colocaron el fruto de su trabajo en los plazos fijos y cajas de ahorro. Luego, los tenedores de bonos y los miles de trabajadores que son obligados a depositar parte de su sueldo en las cuentas de las AFJP y que fueron obligados a comprar los bonos de un Estado quebrado. Más tarde, las empresas privatizadas, a las que les congelaron las tarifas en pesos, luego de la devastadora megadevaluación, y a las que ahora usan de blanco para aplicar multas y amenazar con embargos. Las compañías que invirtieron sumas multimillonarias en el país se ven con sus tarifas pesificadas, congeladas y sin contratos. Además, la inflación va horadando no sólo los ingresos de la población sino también el capital de estas empresas que están manifestando los signos lógicos de la falta de inversión y que se manifiestan en los cortes en el suministro.
Todos estos son las víctimas del "Tsunami K", la ola estatista que barre con todo vestigio de capital privado en la Argentina y la conduce irremediablemente a la postración, a la pobreza y al olvido. Es la misma magia con la que se pretende dejar saldado el default aunque queden impagos más de 50.000 millones de dólares. En el mejor escenario, como el que imagina el ministro Lavagna, ¿cómo queda la economía argentina, si no puede acceder a financiamiento barato ? La devaluación, el corralón y el default, son distintos momentos o ciclos del maremoto estatista. Todo forma parte de un plan devastador que se origina en la avaricia, la gula por el poder, la mediocridad y la ignorancia de la dirigencia política, se cristaliza con un proceso electoral cuanto menos, cuestionable, y se pretende legitimar con el bochornoso y vergonzante fallo pesificador de la "Korte".
Hoy, todos los sectores afectados por el "Tsunami K" quedaron absolutamente desprotegidos y ya no les queda margen ni siquiera para apelar a la Justicia. Con el fallo pesificador, son rehenes del poder de turno y sus derechos están desamparados. Como en las sociedades primitivas, en la Argentina impera la ley del más fuerte y ante semejante concentración de poder, los habitantes de este país quedan nuevamente en prisión. Antaño, por el imperio de las armas, ogaño, por el imperio de una democracia ficta que vulnera los derechos más elementales.
El proceso renegociador de la deuda defraudada que se inició ayer representa la fase final del "Tsunami K". Como dijera Aristóteles: "no hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico".
Viabilidad económica
La importancia de renegociar en buenos términos la deuda con los acreedores radica no sólo en que el país haga frente a sus obligaciones y las cumpla sino, también, en que tenga viabilidad económica y sus habitantes puedan tener una mejor calidad de vida hacia futuro.
Después de todo, la vida sigue y felízmente, los pueblos van evolucionando y van superando los obstáculos o las trampas que les imponen los gobiernos ineptos. Algunos más rápido que otros pero todos, al fin y al cabo, avanzan.
La pregunta que cabe es: ¿se pueden olvidar tantas y reiteradas tragedias como las del "Rodrigazo", "Desaparecidos", "Malvinas", "Ahorro Forzoso", "Austral", "Primavera", "Convertibilidad" y "Tsunami K"? (DyN)
Con el inicio de 2005, el país privado vuelve a estar sometido a la enjundia estatista y a vivir horas desesperantes. Por un lado, los miles de argentinos que verán pulverizados los ahorros de toda su vida, a merced de la violencia oficial que pretende hacerle pagar sus yerros políticos. ¿Qué falta cometieron los ahorristas argentinos para tener que pagar el fracaso de la dirigencia política ? Por otro lado, miles de personas y empresas extranjeras que confiaron en la Argentina, se ven hoy defraudados, estafados y confiscados sus bienes por la misma dirigencia política que los llamó a invertir ofreciendo otro escenario bien distinto al actual.
En los inicios de la crisis fue el caso de los ahorristas que colocaron el fruto de su trabajo en los plazos fijos y cajas de ahorro. Luego, los tenedores de bonos y los miles de trabajadores que son obligados a depositar parte de su sueldo en las cuentas de las AFJP y que fueron obligados a comprar los bonos de un Estado quebrado. Más tarde, las empresas privatizadas, a las que les congelaron las tarifas en pesos, luego de la devastadora megadevaluación, y a las que ahora usan de blanco para aplicar multas y amenazar con embargos. Las compañías que invirtieron sumas multimillonarias en el país se ven con sus tarifas pesificadas, congeladas y sin contratos. Además, la inflación va horadando no sólo los ingresos de la población sino también el capital de estas empresas que están manifestando los signos lógicos de la falta de inversión y que se manifiestan en los cortes en el suministro.
Todos estos son las víctimas del "Tsunami K", la ola estatista que barre con todo vestigio de capital privado en la Argentina y la conduce irremediablemente a la postración, a la pobreza y al olvido. Es la misma magia con la que se pretende dejar saldado el default aunque queden impagos más de 50.000 millones de dólares. En el mejor escenario, como el que imagina el ministro Lavagna, ¿cómo queda la economía argentina, si no puede acceder a financiamiento barato ? La devaluación, el corralón y el default, son distintos momentos o ciclos del maremoto estatista. Todo forma parte de un plan devastador que se origina en la avaricia, la gula por el poder, la mediocridad y la ignorancia de la dirigencia política, se cristaliza con un proceso electoral cuanto menos, cuestionable, y se pretende legitimar con el bochornoso y vergonzante fallo pesificador de la "Korte".
Hoy, todos los sectores afectados por el "Tsunami K" quedaron absolutamente desprotegidos y ya no les queda margen ni siquiera para apelar a la Justicia. Con el fallo pesificador, son rehenes del poder de turno y sus derechos están desamparados. Como en las sociedades primitivas, en la Argentina impera la ley del más fuerte y ante semejante concentración de poder, los habitantes de este país quedan nuevamente en prisión. Antaño, por el imperio de las armas, ogaño, por el imperio de una democracia ficta que vulnera los derechos más elementales.
El proceso renegociador de la deuda defraudada que se inició ayer representa la fase final del "Tsunami K". Como dijera Aristóteles: "no hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico".
Viabilidad económica
La importancia de renegociar en buenos términos la deuda con los acreedores radica no sólo en que el país haga frente a sus obligaciones y las cumpla sino, también, en que tenga viabilidad económica y sus habitantes puedan tener una mejor calidad de vida hacia futuro.
Después de todo, la vida sigue y felízmente, los pueblos van evolucionando y van superando los obstáculos o las trampas que les imponen los gobiernos ineptos. Algunos más rápido que otros pero todos, al fin y al cabo, avanzan.
La pregunta que cabe es: ¿se pueden olvidar tantas y reiteradas tragedias como las del "Rodrigazo", "Desaparecidos", "Malvinas", "Ahorro Forzoso", "Austral", "Primavera", "Convertibilidad" y "Tsunami K"? (DyN)







