16 Enero 2005 Seguir en 
El Merval, creado con el objetivo de medir la evolución de las acciones más importantes del mercado, cerró 2004 con una ganancia del 28,3%, según un informe de Mercapital Sociedad de Bolsa. Se constituyó así en una de las mejores plazas de inversión no sólo del país sino también de la región, en lo que respecta a su rentabilidad. La Bolsa argentina pasó a ser la tercera de América Latina, luego de México y Chile; y la séptima del mundo. Dicha ganancia se hizo agrupando papeles que cayeron casi 10% en el mismo período, como Banco Francés, hasta otros que ganaron un 60,2%, como Acindar.
Los inversores se volcaron por Acindar motivados por la recuperación de la economía local, traducida en sectores como la construcción, al que la empresa destina buena parte de su producción o por el fuerte impulso de la industria brasileña, donde reside su principal accionista.
La liquidez también fue otra constante en el mercado. Acobardados por las bajas tasas de interés los inversores buscaron otros instrumentos. Esto se vio reflejado en el volumen de negocios que aumentó un 57,6% en el caso de las acciones respecto del 2003; 33,8% en títulos públicos; 98% en el caso de las opciones y un notable 526% en el caso de las obligaciones negociables. Fue también un año donde la política demostró una vez más que la incertidumbre es la peor amiga de las inversiones. En la semana del 10 al 14 de mayo el Merval cayó 10,5% en sólo cinco ruedas perforando el piso de 1.000 puntos que tanto le había costado conseguir cinco meses antes. Fue la mayor caída semanal en dos años y se produjo porque el FMI había postergado por primera vez la revisión de metas del acuerdo para 2004, supuestamente por pedido del gobierno argentino. Cuatro meses después la Bolsa retomó la carrera por los 1.000 puntos, que fue constante hasta la última rueda del año.
La ganancia anual del Merval fue el resultado de la performance que mostró en los últimos cuatro meses -cuando subió más de 40% ,recortando las pérdidas del primer semestre- alentado por las noticias en torno al canje de la deuda. El mercado está listo ahora para su próxima apuesta: el lanzamiento del canje de deuda más grande de la historia y su desenlace. La clave pasará por el nivel de aceptación que logre el gobierno. En este sentido, los analistas apuestan a que sea mayor al 70% para poder considerarlo exitoso. Si eso se cumple, 2005 será recordado como el año de la salida del default y el regreso de los capitales extranjeros al mercado argentino.
En el ranking de rendimientos en el mercado de bonos se destacaron, como sucedió en 2003, las subas de los títulos provinciales, tales como los bonos de consolidación de la provincia de Corrientes ,que registraron subas de 171%. Entre los títulos públicos nacionales se destacó la performance de los Bocones Previsionales: PRE5, con 96,6% y PRE6, con 64,4%; en tanto que el título con mejor permorming con mayor rentabilidad fue el PR12 con 53,3%. También se destacaron el Bogar (NF18) cuyo rendimiento anual fue de 37,65% cerrando 2004 a una cotización de 114,25, y el Consadep (TUCS1) que comenzó a cotizar en Bolsa el 9 de diciembre de 2004 a un precio de 89,05, y cerró el año con una disminución de 1,18%, pero con buenas perspectivas.
El gobierno argentino propone rescatar del mercado los bonos en cesación de pagos desde enero de 2002 por US$ 102.600 millones y reemplazarlos por nuevos títulos por US$ 41.800 millones. Esa oferta representa el mayor recorte de capital propuesto en la historia de las reestructuraciones soberanas, y por esa razón es resistida por los acreedores, especialmente los extranjeros. Sin embargo, al cierre de 2004 los títulos públicos, tanto los que están en cesación de pagos como los que se emitieron a partir de 2002, concluyeron en los máximos del año.
Las reservas de dólares terminaron cerca de los US$ 20.000 millones, con un crecimiento de nada menos que 38% con respecto al nivel que presentaron a fines del 2003. Los depósitos bancarios mostraron rendimientos negativos respecto de la inflación, pero precisamente por estar mentalizados en dólares, los inversores se conformaron con el hecho de que en dólares los rendimientos fueron positivos.
La alta volatilidad de 2004 sólo fue un precalentamiento para 2005, que se espera muy movido con el canje de la deuda, que resultará determinante no sólo para los inversores sino para toda la economía en su conjunto.
Los inversores se volcaron por Acindar motivados por la recuperación de la economía local, traducida en sectores como la construcción, al que la empresa destina buena parte de su producción o por el fuerte impulso de la industria brasileña, donde reside su principal accionista.
La liquidez también fue otra constante en el mercado. Acobardados por las bajas tasas de interés los inversores buscaron otros instrumentos. Esto se vio reflejado en el volumen de negocios que aumentó un 57,6% en el caso de las acciones respecto del 2003; 33,8% en títulos públicos; 98% en el caso de las opciones y un notable 526% en el caso de las obligaciones negociables. Fue también un año donde la política demostró una vez más que la incertidumbre es la peor amiga de las inversiones. En la semana del 10 al 14 de mayo el Merval cayó 10,5% en sólo cinco ruedas perforando el piso de 1.000 puntos que tanto le había costado conseguir cinco meses antes. Fue la mayor caída semanal en dos años y se produjo porque el FMI había postergado por primera vez la revisión de metas del acuerdo para 2004, supuestamente por pedido del gobierno argentino. Cuatro meses después la Bolsa retomó la carrera por los 1.000 puntos, que fue constante hasta la última rueda del año.
La ganancia anual del Merval fue el resultado de la performance que mostró en los últimos cuatro meses -cuando subió más de 40% ,recortando las pérdidas del primer semestre- alentado por las noticias en torno al canje de la deuda. El mercado está listo ahora para su próxima apuesta: el lanzamiento del canje de deuda más grande de la historia y su desenlace. La clave pasará por el nivel de aceptación que logre el gobierno. En este sentido, los analistas apuestan a que sea mayor al 70% para poder considerarlo exitoso. Si eso se cumple, 2005 será recordado como el año de la salida del default y el regreso de los capitales extranjeros al mercado argentino.
En el ranking de rendimientos en el mercado de bonos se destacaron, como sucedió en 2003, las subas de los títulos provinciales, tales como los bonos de consolidación de la provincia de Corrientes ,que registraron subas de 171%. Entre los títulos públicos nacionales se destacó la performance de los Bocones Previsionales: PRE5, con 96,6% y PRE6, con 64,4%; en tanto que el título con mejor permorming con mayor rentabilidad fue el PR12 con 53,3%. También se destacaron el Bogar (NF18) cuyo rendimiento anual fue de 37,65% cerrando 2004 a una cotización de 114,25, y el Consadep (TUCS1) que comenzó a cotizar en Bolsa el 9 de diciembre de 2004 a un precio de 89,05, y cerró el año con una disminución de 1,18%, pero con buenas perspectivas.
El gobierno argentino propone rescatar del mercado los bonos en cesación de pagos desde enero de 2002 por US$ 102.600 millones y reemplazarlos por nuevos títulos por US$ 41.800 millones. Esa oferta representa el mayor recorte de capital propuesto en la historia de las reestructuraciones soberanas, y por esa razón es resistida por los acreedores, especialmente los extranjeros. Sin embargo, al cierre de 2004 los títulos públicos, tanto los que están en cesación de pagos como los que se emitieron a partir de 2002, concluyeron en los máximos del año.
Las reservas de dólares terminaron cerca de los US$ 20.000 millones, con un crecimiento de nada menos que 38% con respecto al nivel que presentaron a fines del 2003. Los depósitos bancarios mostraron rendimientos negativos respecto de la inflación, pero precisamente por estar mentalizados en dólares, los inversores se conformaron con el hecho de que en dólares los rendimientos fueron positivos.
La alta volatilidad de 2004 sólo fue un precalentamiento para 2005, que se espera muy movido con el canje de la deuda, que resultará determinante no sólo para los inversores sino para toda la economía en su conjunto.







